Una vez más,  El Corte está sin agua. Hoy van ya tres días, en algunas zonas cuatro. Las tremendas lluvias de la semana pasada, una vez más, rompieron cañerías interrumpiendo el servicio. En otras ocasiones fueron y serán la sequía, la rotura o robo de la bomba que extrae agua al sur del puente sobre el río Muerto, etc. A ello hay que sumar la demanda de agua multiplicada por quienes explotan emprendimientos gastronómicos o salones de fiesta. Todas situaciones que  ponen en evidencia la improvisación del organismo que debería proveernos de agua potable y corriente. Servicio por el que cobra aunque no lo provea o lo provea bajo pésimas condiciones. La carencia de agua altera la rutina cotidiana, desde las tareas domésticas hasta las laborales. Ahora toca ir hasta las oficinas de la SAT para que envíe el camión con agua. La lista de espera es larga. Extraño aquel tiempo en que los tucumanos podíamos beber un agua de excelente calidad con solo abrir  la canilla. Cuán lejos estamos de esos estándares...

Gabriela Paula Lupiañez 

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