El crecimiento demográfico, particularmente en Yerba Buena y urbanizaciones aledañas, ha desencadenado la perforación masiva de pozos sin planificación hidrogeológica. Las perforaciones para agua tienen profundidades de 200 a 300 metros con rendimientos muy variados, ubicadas según necesidades puntuales, sin criterios prospectivos. Solo en 2025 la SAT habilitó 53 pozos, sumándose a decenas del 2024, sin conocimiento de la geometría de los acuíferos ni evaluación de interferencia entre pozos. Esta falencia impide estrategias de gestión eficiente: interconexión de pozos en redes optimizadas, control del consumo mediante sectorización hidráulica, o reducción de pérdidas por presión diferencial. El Manantial presentó abundantes afloramientos de aguas subterráneas en la forma de manantiales que abastecieron la ciudad durante los siglos XVIII y XIX. Ya no existen, evidenciando deterioro histórico que ahora se acelera. Esta dinámica amenaza con replicar catástrofes internacionales: subsidencia de hasta 80 cm/año, pérdida irreversible de capacidad de almacenamiento por compactación de sedimentos, y abandono en cascada de pozos cuando el nivel freático colapsa. Con más de 800.000 habitantes concentrados en la zona metropolitana, la sobreexplotación ya no es una posibilidad, sino una realidad que exige urgente intervención científica y normativa.

Liliana Abascal                                                                           

Dra. en Geología, MS Gestión del Agua

Santa Fe 245 - S. M. de Tucumán