Tomarse vacaciones ya no significa necesariamente descansar. Para muchos trabajadores, viajar, cambiar de rutina o salir de la ciudad no alcanza para lograr un corte real con las obligaciones laborales. El problema no está en el destino elegido, sino en el dispositivo que siempre viaja con ellos: el celular.
Una encuesta reciente de Randstad, realizada a más de 4.000 personas de Argentina, Chile y Uruguay, muestra un dato que interpela fuerte a los trabajadores: solo el 38% de los argentinos logra desconectarse total o mayoritariamente del trabajo durante sus vacaciones. El resto, un 62%, sigue conectado de distintas formas, ya sea respondiendo mensajes, revisando correos o estando disponible “por las dudas”.
Responder por costumbre, no por obligación
Uno de los puntos más llamativos del relevamiento es que esta conexión constante no siempre está ligada a una exigencia del empleador.
El 47% de los trabajadores argentinos asegura que durante sus vacaciones responde únicamente cuestiones urgentes. Sin embargo, un 32% admite que contesta llamados y correos porque le gusta estar al tanto de lo que sucede en la oficina.
Es decir, muchas veces no hay una presión externa, sino una inercia personal difícil de cortar. La sensación de “no perderse nada”, de seguir el ritmo del trabajo o de mantener el control de lo que pasa se mete incluso en los días de descanso.
A esto se suma un 15% que reconoce que nunca logra desconectarse del trabajo, aun estando de vacaciones.
El celular, la oficina en el bolsillo
Cuando se analiza la relación con la tecnología, el panorama es todavía más claro. Solo el 10% de los argentinos afirma desconectarse totalmente de la tecnología durante sus vacaciones, mientras que un 28% dice hacerlo bastante.
En contraste, el 39% se desconecta poco y un 23% continúa conectado todo el tiempo, aunque no siempre por razones laborales.
Este dato ayuda a entender por qué resulta tan difícil lograr un descanso real. El trabajo ya no queda en la oficina ni en un horario determinado. Está en el bolsillo, disponible las 24 horas, a un clic de distancia.
Sin presión directa, pero con disponibilidad constante
Otro punto relevante es la percepción sobre la actitud de jefes y empleadores. El 54% de los argentinos asegura que nunca se siente presionado para responder comunicaciones laborales durante las vacaciones, mientras que un 39% dice sentir presión solo frente a temas urgentes. Apenas un 7% afirma sentirse siempre presionado.
Esto refuerza la idea de que el problema no pasa tanto por una cultura empresarial que exige disponibilidad permanente, sino por hábitos instalados en la forma de vincularse con el trabajo.
Cómo se organizan las vacaciones
La encuesta también indagó en cómo se toman los días de descanso. El 31% de los argentinos se toma todas las vacaciones juntas, el 33% las divide en dos partes y el 28% reserva algunos días para momentos especiales. Un dato que llama la atención es que un 8% asegura que directamente nunca se toma vacaciones.
En paralelo, el 56% afirma que su carga laboral disminuye en enero y febrero, lo que indica que existe una oportunidad real para desconectar que, sin embargo, no siempre se aprovecha.
El descanso como parte de la cultura laboral
Los resultados ponen sobre la mesa una discusión cada vez más presente entre profesionales: la dificultad para separar vida personal y trabajo en un contexto de hiperconectividad.
La posibilidad de trabajar desde cualquier lugar, responder mensajes al instante y estar siempre disponibles se convirtió en una ventaja productiva, pero también en un obstáculo para el bienestar.
Desconectar no es solo dejar de trabajar. También implica cambiar el vínculo con el celular, con las notificaciones y con la necesidad constante de estar al tanto de todo.