Ayer fue un día histórico para Tigre. No solo por el contundente 4-1 frente a River en el estadio Monumental, sino por todo lo que rodeó a una victoria que rozó lo humillante para el local. El contraste fue total: euforia desatada en el vestuario visitante y furia, insultos y salidas anticipadas en las tribunas.

Vestuario en modo fiesta

Apenas terminó el partido, el vestuario de Tigre se transformó en un boliche improvisado. Música a todo volumen, risas, coreografías y una imagen que rápidamente se volvió viral: los jugadores armando el clásico “trencito”, recorriendo el vestuario entre cantos y saltos. Lejos de cualquier festejo medido, fue una explosión de alegría que reflejó la magnitud del golpe dado en Núñez.

Uno de los protagonistas más observados fue Gonzalo "Pity" Martínez. Identificado históricamente con River y autor de goles inolvidables con la "banda", el "Pity" festejó con furia junto a sus actuales compañeros del "Matador". Su participación activa y desinhibida en los festejos fue uno de los puntos que más ruido generó en el mundo River y en la prensa deportiva.

Un partido que fue un cachetazo

El desarrollo del encuentro explicó por qué el resultado dolió tanto. Tigre fue letal. Ignacio Russo marcó un doblete, mientras que David Romero y Tiago Serrago completaron la goleada. El primer golpe tuvo un condimento especial: Serrago, juvenil cuyo pase todavía pertenece a River, abrió el marcador y activó una especie de “ley del ex” indirecta que profundizó la sensación de papelón.

Con Diego Dabove en el banco, Tigre mostró una contundencia implacable como visitante y aprovechó cada error del equipo dirigido por Marcelo Gallardo, que nunca logró reaccionar.

Impacto en la tabla

La goleada no solo fue simbólica. Con estos tres puntos, Tigre llegó a 10 unidades y se convirtió en el único líder de la Zona B del Torneo Apertura, superando por uno a Independiente Rivadavia de Mendoza, que quedó con 9 a la espera de su compromiso ante Estudiantes de Río Cuarto.

Bronca en las tribunas

Mientras Tigre bailaba, el Monumental hervía. Los insultos bajaron desde las gradas con el clásico “Jugadores, la conch… de su madre” y, antes del pitazo final, muchos hinchas comenzaron a retirarse. Desde el campo, David Romero contó luego que escucharon el cántico “Se van, ya se van”, una postal que resumió la noche negra del Millonario.

El contexto histórico hizo el golpe aún más profundo: Tigre volvió a aparecer como una piedra en el zapato de Gallardo, recordando incluso que la despedida del Muñeco como jugador profesional de River también había tenido un resultado adverso frente al club de Victoria.

Para Tigre fue una noche perfecta. Para River, una goleada histórica en su casa que dejó heridas abiertas y una crisis que promete capítulos intensos.