En el balance 2025 de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán se ha señalado que aumentó en más del 400% la cantidad de residuos reciclables recuperados en la ciudad. Se recolectaron 686.272 kilos de material reciclable seco y 14 toneladas de residuos verdes, con la aplicación de los programas destinados a promover la separación en origen de los residuos domiciliarios y el cuidado del ambiente. “El balance es ampliamente positivo”, sostuvo el director de Ambiente, Kiyoshi Fortuna, quien destacó la amplia adhesión de los vecinos a las iniciativas municipales, tanto en los Ecocanjes como en el Plan de Transformación Simbólica de Basurales (Transformá), el Programa Municipal de Separación Domiciliaria y Recolección Diferenciada de Residuos (Se-Pa-Rá) y los talleres del Programa de Educación Ambiental (Educá).
El titular de Ambiente afirmó que el aumento de residuos reciclables recolectados fue “gracias a los Eco Canjes y a la cantidad de promoción que se ha hecho no solamente en la zona céntrica sino en los comercios que también están por fuera”. También señaló que hubo 113 intervenciones en basurales y valoró la colaboración de los ciudadanos en el cuidado del ambiente.
Se trata de una tarea difícil y de aristas complejas en una capital que se ha caracterizado por los problemas con los residuos, expresada en una cantidad sorprendente de basurales -el informe municipal del segundo trimestre daba cuenta de 442, de los cuales 265 eran crónicos y 177 permanecían erradicados- y en la dificultad de la comunidad para adecuarse a una recolección ordenada de residuos, así como al sistema de disposición diferenciada. Por ello, que se haya encarado la política de residuos desde tres aristas -educación, acción en la separación domiciliaria y en la erradicación de vaciaderos y vigilancia con cámaras y con la Patrulla Urbana- ha generado expectativas de cambio futuro, que para las autoridades ya se está notando. El hecho de que se hayan dispuesto más lugares para la disposición de residuos no convencionales -escombros, neumáticos, entre otros- implica un apoyo sustancial a la policía, porque facilita algo que para los vecinos siempre fue arduo, y que contribuía a la generación de los basurales.
Haría falta completar la tarea de vigilancia con la de penalización, a fin de completar las aristas que marcan el problema. Falta completar las actividades del Tribunal de Faltas y de la fiscalía ambiental, así como elaborar el código de convivencia ambiental. La impronta de la perduración de los basurales ha sido la idea de que no había sanción ni parecía importar a las autoridades el abandono de los lugares. Eso, más la paulatina concientización y la presencia de las autoridades tanto a través del consejo como de la advertencia y la punición, ha de generar ese cambio esperado, como ocurrió hace unos meses con el caso del parque 9 de Julio, que tras el Día del Amigo había quedado convertido en un basural, postal del abandono, y tras el Día del Niño, 30 días después, fue un ejemplo de limpieza. Esa presencia activa de la autoridad debe mantenerse hasta que la sociedad considere el espacio público como propio y disfrute de mantenerlo cuidado y en condiciones.