En una conferencia de prensa realizada en Casa Rosada, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el canciller Pablo Quirno brindaron detalles sobre el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco entre Argentina y Estados Unidos, firmado por el gobierno de Donald Trump y que ahora deberá ser analizado y ratificado por el Congreso nacional. El Gobierno lo presentó como un pacto estratégico para fortalecer el vínculo bilateral con Washington.

Según explicaron los funcionarios, el acuerdo apunta a favorecer el ingreso de productos estadounidenses al país, con baja de aranceles, eliminación de barreras no arancelarias, negociación de normas técnicas y evaluación de conformidad. Además, contempla la apertura de mercados agrícolas y cambios significativos en el régimen de propiedad intelectual.

Durante la conferencia, Quirno fue consultado por la posible pérdida de soberanía, especialmente en materia de datos. “No existe el concepto de perder soberanía por acceder a un acuerdo”, sostuvo en una explicación confusa, en la que comparó la cesión de información con los datos que los usuarios comparten voluntariamente en redes sociales y que quedan en manos de empresas extranjeras.

Por su parte, Adorni calificó el entendimiento como un “hito histórico” y aseguró que es fruto de los “esfuerzos diplomáticos de nuestra gestión”. Según detalló, el pacto “consolida la relación bilateral estratégica” e incluye la eliminación de aranceles recíprocos para 1.675 productos.

El jefe de Gabinete defendió el acuerdo y afirmó que Argentina podría quintuplicar sus exportaciones de carne, beneficiando especialmente a provincias ganaderas como Buenos Aires. También señaló que distritos como Formosa, Misiones, Chaco, Corrientes y Entre Ríos podrán exportar productos forestales sin trabas arancelarias. “Cerrados somos débiles; integrados somos verdaderamente grandes”, insistió, y remarcó que el tratado deberá pasar ahora por el Congreso.

En tanto, el canciller aseguró que el acuerdo no contradice las reglas del Mercosur y afirmó que Argentina busca “un aumento decidido de la flexibilidad” dentro del bloque regional. “Estos acuerdos están permitidos dentro del marco del Mercosur”, sostuvo.

Quirno comparó además los tiempos de negociación y recordó que el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur demoró más de 25 años en firmarse y recién ahora inicia su proceso de aprobación legislativa, mientras que el tratado con Estados Unidos “tardó un poquito más de un año”.