José María no levantó la voz. No gesticuló de más. No buscó provocar. Simplemente preguntó lo que había visto. Lo que ve cualquier hincha atento desde la tribuna. Y eso le alcanzó para que el país hablara de él. Así nació el fenómeno del “niño random”, el pequeño entrevistador que, tras un partido de Atlético Tucumán, protagonizó un tenso cruce en zona mixta con el defensor Gastón Suso. Mientras el futbolista defendía el planteo del equipo, el niño de 10 años insistía con una observación concreta: los espacios que la defensa había dejado atrás.
La escena se viralizó en minutos. No por el enojo. No por el cruce. Sino por algo mucho más profundo, que es la naturalidad con la que un niño ejercía el oficio de preguntar. “Yo solo hice la nota”, le dice a LA GACETA José María, con una serenidad que desconcierta. “La pregunta lo incomodó y me respondió como si yo fuera un adulto. Eso me puso un poco incómodo, pero seguí preguntando”.
El camino empezó mucho antes. Desde muy chico va a la cancha con su papá. Un día pidió que le hicieran una nota. La nota se viralizó. Luego llegó la invitación a un programa, después otra, y más tarde el micrófono propio. A los 8 años ya era panelista. A los 10, notero.
“No me dicen qué preguntar. Yo me preparo solo, con lo que veo del partido”, explica. Observa, analiza y pregunta. Como aprendieron los de antes. Su mamá, Alejandra, lo acompaña con firmeza y calma. Despeja dudas, baja ansiedades y responde a las críticas que aparecen, inevitablemente, en redes sociales. “Él no trabaja, esto no es una obligación. Es un juego que lo hace feliz. El día que no quiera hacerlo más, no lo hace”, le cuenta a LA GACETA.
Los jugadores lo saben. Muchos lo esperan, lo saludan, lo abrazan. Otros se sorprenden. Algunos se incomodan. Pero todos lo respetan. “Siento mucha alegría cuando hago las notas. Me gusta que los jugadores demuestren cariño”, dice el pequeño.
El episodio con Suso quedó atrás. Hubo abrazo, charla y respeto mutuo. “A veces los jugadores tienen días buenos y días malos”, razona el chico, con una madurez que no se enseña. Hoy participa en televisión, se prepara para un programa de radio y sigue yendo a la cancha como siempre. Hincha de Atlético, pero con una frase que repite como bandera: “Somos rivales, no enemigos”.
José María no busca fama. No busca likes. Busca respuestas. Y quizás por eso incomoda. Porque pregunta lo que muchos piensan y pocos se animan a decir. Porque a los 10 años ya entendió algo esencial del periodismo: mirar, escuchar y volver a preguntar.