Leí las críticas efectuadas a mi carta por René Oppe y Carlos Ottonello respecto del viaje a Davos de Milei y su comitiva. Ambos me recordaron la famosa sentencia de Albert Einstein. Dijo que en el mundo había dos cosas que podrían ser infinitas: el Universo y la ignorancia. Del primero dijo tener dudas, pero de la ignorancia no. Para ilustrar a ambos críticos, y más a quien cree en los Reyes Magos, diré que estamos en un total default, con una deuda imposible de pagar que asciende a más de 300.000 millones de dólares. Al respecto, el personaje que tenemos de Presidente y arrastra la vergüenza que costó a Editorial Atlántida de España a retirar miles de libros de las librerías, acusándolo de plagio y haberse atribuido títulos universitarios que no tiene. Lo grave es que estaría tratando de firmar un decreto para que cualquier acreedor pueda cobrar su deuda, quedándose con los pocos recursos del país que aún quedan. En cuanto a la inflación, todo lo que se publica es mentira. También es mentira el índice de pobreza que publican. Miden la canasta familiar con fórmulas anticuadas que no contemplan artículos que hoy sí la componen. En cuanto a la inflación, es obvio que llegará a cero cuando nadie venda absolutamente nada a una población indigente que no puede comprar. Esto podría entenderlo un alumno de 10 años. Periodistas especializados dan cuenta que hasta ahora hay 240.000 desempleados entre ñoquis, contratados y empleados legítimos. Estos últimos corresponden a muchas empresas que han cerrado. Las empresas más pudientes optaron por volverse comerciantes gracias a la importación. Esto significa que somos muy pícaros. La viveza criolla que nos caracteriza, nos hace pagar mano de obra de otros países. Mientras tanto, Milei se pavonea con que hará mayores recortes y cerrara otras dependencias. En los supermercados puede verse que los precios siguen subiendo inexorablemente todos los meses. Sin duda lo que más sabe Milei es destruir la economía con total indiferencia. En cuanto al litio, existe un reciente video de un eminente lingüista internacional, profesor de Universidades y autor de libros. Se ocupa de explicar que Chile se avivó, poniendo el litio bajo el manto de Codelco, la empresa nacional que maneja el cobre. Milei hizo lo mismo, poniendo al litio bajo dominio de YPF. El famoso profesor comentaba la buena jugada de Chile y Argentina ante los EE.UU. para evitar que empresas extranjeras se lleven más del 80 % de las explotaciones. Estoy acostumbrado a las críticas que leo y las que me comentan amigos cultos e instruidos, pero no me interesa responder a interlocutores que solo quieren cobrar importancia criticando. Recuerdo que el lector Ottonello había criticado una carta mía donde conté que había pagado $ 17.000 por medio litro de aceite de oliva. El lector me desacreditaba diciendo que había aceite de oliva por $ 5.000. Claro, había en la calle y eran de origen indeterminado. Creo que debió razonar y pensar que ese aceite solo serviría para la dirección hidráulica de un auto o para la caja de velocidad, pero no para la cocina. Vale la pena informarle que las condiciones que debe tener un buen aceite de oliva empiezan en que debe proceder de una primera prensada en frío, venir envasado en vidrio oscuro, y con una acidez menor al 0,8% especificada en su etiqueta. Sitios especializados dejan constancia de que en Europa, un aceite que alguna vez fue famoso, ha perdido prestigio. Carece de pureza y la mayoría que se vende en el mejor de los casos tiene un 70% de oliva y el resto de otras mezclas. Ocurre en España, Grecia e Italia.
Humberto Hugo D'Andrea
hdandrea95@gmail.com