El río Chirimayo al amanecer del 31/12/97 mostró la realidad de la naturaleza a la ciudad de Concepción. En ese lugar no llovió, sí en zonas montañosas, unos 150 mm entre 4 y 5 horas. Se produjo un aluvión de agua y lodo que pasó derecho a la ciudad, inundándola en gran parte hasta 2 metros de altura. El cauce del río Gastona, que recoge el caudal del Chirimayo al noroeste de la ciudad, pasaba normal. Me pregunto: ¿QuÉ hubiera sucedido si este estaba colmado? Por esta prestigiosa columna me dirigí a distintas autoridades, de la provincia y de la municipalidad, reclamando por qué no se construyó el canal 1 y 2 licitado en el 2005 por el IPV para la zona sudeste de la ciudad, que iba a aliviar el cauce pluviométrico de la zona norte de Alto Verde, el rebalse de la acequia de Los Méndez, el ducto que provee agua al ingenio La Corona y el desagüe pluvial de la zona sur y noroeste de la ciudad. Hoy la población periférica de Concepción creció sin infraestructura; nuestro suelo es de limo arcilloso, las barrancas del río son frágiles y de escasas alturas y se carece de forestación. Urge un relevamiento topográfico, hidráulico y de forestación para construir los desagües pluviales y los muros de protección necesarios, sin olvidar los cruces de líquidos, H2O, cloacales e industriales.

Pedro Pablo Castaño                                                          

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