Susana Giménez celebra sus 82 años con una trayectoria que sigue siendo parte central del espectáculo argentino. Las imágenes de sus primeros pasos artísticos reaparecen cada tanto y vuelven a sorprender: una juventud luminosa que anticipaba a la diva, pero también un camino marcado por decisiones difíciles, trabajo constante y una construcción que llevó décadas.
María Susana Giménez Aubert nació el 29 de enero de 1944. Su infancia no estuvo exenta de conflictos: atravesó la separación de sus padres y creció junto a su madre, pasando por distintas escuelas. Esa etapa temprana moldeó una personalidad firme que luego sería clave en su vida pública. A los 17 años se casó con Mario Sarrabayrrouse y poco después, en 1962, nació su hija Mercedes. La maternidad llegó en un contexto complejo y la obligó a priorizar la estabilidad económica.
Durante esos años trabajó como secretaria mientras buscaba una oportunidad que le permitiera mejorar su situación. El modelaje apareció casi por casualidad y terminó siendo el punto de partida. A fines de la década del sesenta, una fotografía publicada en la revista Gente, donde se la veía bailando en una discoteca porteña, funcionó como disparador. Desde entonces comenzaron las campañas publicitarias, las tapas de revistas y una creciente exposición mediática.
El salto a la actuación se produjo en los años setenta. Participó en ficciones televisivas y logró reconocimiento con el ciclo Matrimonios y algo más, trabajo por el que recibió un Martín Fierro. Poco después llegó el cine con La Mary, dirigida por Daniel Tinayre, una película que marcó época y que también quedó asociada a su relación con el boxeador Carlos Monzón.
En 1974 incursionó en el teatro de revista tras ser convocada por Gerardo Sofovich. Aunque no formaba parte de sus planes iniciales, ese género amplió su llegada al público y consolidó su figura en los escenarios. Con el paso de los años, Susana se afianzó en la comedia y en la televisión, hasta que a fines de los años ochenta inició una etapa decisiva como conductora con Hola Susana, programa que se convirtió en un clásico de la pantalla chica.
El Martín Fierro de Oro que recibió en 1996 fue la confirmación de una carrera sostenida en el tiempo. Hoy, al cumplir 82 años, las postales de su juventud circulan como testimonio de un recorrido que va mucho más allá de la imagen. Son el reflejo del origen de una figura que dejó una huella profunda en la televisión, el cine y el teatro argentino.