Los vientos de los Valles Calchaquíes la arrullaron de niña y le dieron la sonoridad de su violín, esa que la acompaña desde siempre.

Adriana Rojas volverá apenas pasada la medianoche al escenario Atahualpa Yupanqui para llevar los ritmos norteños al Festival Nacional de Folclore de Cosquín, en horario televisado en directo por la TV Pública. Será la única presencia tucumana que pisará ese lugar como cabeza de un número (Nacho Cuellar y Adriana Tula lo hicieron como invitados fechas atrás y Melina Cabocota lo hará mañana en el segmento Cacharpaya, de madrugada). La grilla de hoy la completarán artistas nacionales de peso, como el Chaqueño Palavecino, quien actuará luego de la tucumana.

“Vivo en El Mollar, Tafí del Valle, y desde que comencé a estudiar música en el Conservatorio Provincial de Música y con Fernando Matos viajé desde mi casa hasta San Miguel de Tucuman hasta cuatro veces por semana para formarme y profesionalizarme. Ahora integro la Orquesta Juvenil de la UNT, lo que me permite nutrir y ampliar mi estilo folclórico desde otras sonoridades. En lo vocal también fui formándome con distintos estilos, y me animé a la composición y autoría de canciones”, describe la violinista y cantante vallista, en diálogo con LA GACETA.

Hace 10 años llegó por primera vez a esa tierra cordobesa, pero esa ocasión estuvo limitada a actuar en una de las peñas que funcionan alrededor de la plaza Próspero Molina. “No tenía la edad para participar de los espectáculos callejeros ni del festival, pero fue mi contacto inicial con Cosquín. Aún recuerdo y siento la emoción de ver ese lugar gigante. Con el paso de los años y con mucha perseverancia y pasión, mi sueño se empezaba a cumplir. En 2019 fui invitada por Bruno Arias en su actuación; en 2023 toqué el Himno Nacional Argentino; al año siguiente me convocaron para la Cacharpaya, que se hacía después de mucho tiempo en el escenario mayor, lo que repetí en 2025 y ahora daré mi show. Todas fueron experiencias increíbles que me ayudaron a conocer ese espacio impresionante; fue una siembra con mucha paciencia, esfuerzo y visión para cosechar este año lo que será mi presentación en la séptima Luna”, describe.

Tan intensas fueron sus experiencias que afirma que Cosquín “se convirtió en mi segundo hogar a lo largo de los años, un lugar al que uno siempre anhela llegar y que va mucho más allá del escenario; es un sueño cumplido”. “Es una ciudad con mucha historia, pensar que por las calles que uno camina también pasaron Mercedes Sosa, Horacio Guarany y tantos grandes que alguna vez tuvieron el mismo anhelo, es algo difícil de poner en palabras pero que se siente profundamente en el corazón. Es el centro de la historia de nuestro folclore, un lugar donde músicos, artistas y amigos nos reunimos como una misma familia”, añade.

En ese contexto, “el escenario principal es un lugar que tiene una magia y una energía especiales, todos nuestros referentes dejaron su alma y construyeron esa mística que hoy lo rodea: encontrarse con la plaza genera una sensación inexplicable, es un momento en el que por la cabeza pasan muchos momentos y situaciones vividas en mi carrera artística”.

“Dentro de lo vertiginoso, es un momento de mucha gratitud por el camino recorrido y por las personas que me acompañaron para llegar hasta ahí, mis papás, mis abuelos y los amigos que siempre estuvieron. Y por supuesto, a quienes estarán conmigo en la presentación: Matías Rojas, Mariano Mahmud, Roberto Calizaya y Adonis Mamondes. Cada uno con su estilo particular y aportando al sonido de mi banda, con un agregado andino propio de mi proyecto de homenaje a Los Kjarkas”, describe.

Más allá de esa referencia, Rojas adelanta: “voy a presentar un repertorio muy significativo compuesto por canciones que marcaron momentos importantes en mi carrera y que también forman parte de la historia musical nacional, en una selección pensada desde lo identitario norteño, con canciones vinculadas profundamente con los paisajes, la historia y la esencia de nuestra región, aunque también agregue temas del litoral”.

“Mi identidad folclórica se fue construyendo con el tiempo. No siento que responda a una sola línea, sino que fui desarrollando mi propio estilo. Me identifico mucho con lo instrumental, con referentes como Sixto Palavecino y también con lo que me enseñó Matos, que fue fundamental en mi carrera como violinista”, aclara. En ese tránsito y esa búsqueda, lanzó ya dos discos, “Soy tierra latiendo” y “Lazos del tiempo”, y actualmente está proyectando el tercero.

Escasa presencia

Su irrupción en Cosquín -casi en soledad- potencia la realidad de un Tucumán sin inserción sostenida en los grandes escenarios folclóricos del país y con presencias que responden a un impulso individual antes que a una política institucional de respaldo a los artistas.

“No tiene que ver con una falta de talento tucumano, sino con la inexistencia de una red real de acompañamiento. En otras provincias se ve un apoyo articulado entre colegas, medios de comunicación y las instituciones, que permite que los proyectos musicales crezcan y se proyecten en todo el país. En Tucumán, cada uno hace su camino como puede o también hay muchos favoritismos. El llegar a este festival no es casual; detrás hay mucho trabajo personal y autogestión”, subraya.

“Con honestidad, en mis 10 años de carrera, nunca conté con ningún tipo de apoyo estatal ni económico. En la provincia se repite un patrón histórico, por el cual se minimiza y se silencia a sus artistas. No me quiero comparar con nuestra querida Mercedes Sosa ni referirme al contexto político e histórico de su época, pero su historia muestra cómo durante años fue silenciada. Siempre se mira al costado y hay cosas de esa dinámica que no terminan de cambiar”, se lamenta. Sólo recibió un aporte en 2022 del Instituto Nacional de la Música para grabar el segundo disco y, en algunas ocasiones, de la Municipalidad de Tafí del Valle.

Por eso valora doblemente poder volver a Cosquín: “es realmente es la capital nacional del folclore, un punto de encuentro donde confluyen la historia, el presente y el futuro de nuestra música, todo lo que sucede allí tiene repercusión nacional”.

“Asumo mi carrera con mucha responsabilidad, porque significa hacer y sostener un género musical que tiene años de presencia. Como artista joven, siento que es muy importante abordarlo con respeto y compromiso -destaca-. Por eso proyecto un año de expansión y crecimiento. Mi sueño es trascender las fronteras de la provincia y seguir consolidándome como artista a nivel nacional. En 2026 quiero cosechar todo lo aprendido y construido”.