Leo Villagra se despide de Tucumán de la mejor manera: tocando en vivo. Su último recital en esta nueva visita a su provincia natal, lo que le permite reencuentros felices y sentimientos renovados, será desde las 22 en la terraza de Máncora Cervecería (Congreso 176), con entrada libre y gratuita.

Radicado desde hace años en Buenos Aires, afirma que sus recurrentes regresos “tienen que ver con los afectos fundamentalmente, con mi hermano, mi hijo mayor, mis padres, mis amigos y los músicos que están acá; siempre tengo esa conexión de amor que me hace retornar constantemente”.

La presentación en vivo es anunciada como “una propuesta donde abordaremos la música desde la improvisación, el lenguaje del jazz fusión y el folclore, en formato concierto”. “Me acompañan en este viaje Víctor Agüero y Emilio Auberdiac, con quienes estaremos mañana y el sábado en Cosquín, dando clases y actuando. Y como invitados se sumarán hoy Joaquín Farizano, Valerio Carrillo, Emmanuel Molina y Guido Rodríguez”, le adelanta el bajista y compositor a LA GACETA.


- ¿Por qué esta conformación?

- Cuando estoy acá, toco siempre con colegas de la provincia, y conformo un grupo especial para que se compartan experiencias entre distintas formaciones, en un ida y vuelta que me gusta mucho. Esa vinculación hace a la música porque cada uno tiene una vivencia, una forma de pensar y de sentir. La geografía hace a la forma, le da un carácter a lo que hago.


- ¿El jazz y el folclore dialogan de forma natural, son géneros afines?

- La música tucumana tiene mucho folclore, mucha zamba, vidala, chacarera, pero al mismo tiempo está unida a las músicas americanas. Todas tienen la raíz de los pueblos originarios, tienen raíz negra y criolla europea, desde Alaska hasta Ushuaia. El jazz es una música ternaria al igual que el folclore; entonces ahí es donde hago yo la fusión, porque rítmicamente son hermanas. Hay una unión, tienen un patrón, una clave, un tumbao.


- ¿El jazz es más libre?

- Tiene la virtud de la riqueza armónica, de la improvisación y de la libertad. Es ahí desde donde lo abordo, sumando los ritmos nuestros. Más que fusionar, la palabra adecuada sería ampliar nuestra música, porque los recursos armónicos suman a nuestras músicas, hacen que esos nuevos sonidos y esos tintes, tengan una mirada distinta a lo que ya habitualmente se escucha como música tradicional. Yo trato de romper todo eso, con las estructuras, con la armonía y también con mucha improvisación.


- ¿Estás encarando un nuevo enfoque en tu propuesta?

- El nuevo enfoque respecto a lo que vengo haciendo es fundamentalmente tratar de no tocar en vivo igual a que como fue grabado el tema. Me gusta que suene como es en el momento del recital, en el presente mismo que se está construyendo la música. El martes hemos estado grabando en el estudio de Manolo Salguero un nuevo disco que va a salir en marzo, espero; lo conforman músicas folclóricas y algunas que combiné con la electrónica y que después terminan yendo siempre hacia el jazz y la improvisación, no a lo comercial. Es una música en la cual cada uno que le esté tocando puede dar lo mejor de sí en cuanto a lo que percibe y a lo que está escuchando en el contexto musical. Básicamente, ese es mi horizonte, es hacia donde estoy yendo, lo más libre, con armonías que pueden ser variadas, de muchos o pocos acordes, pero siempre buscando que no tengan la forma tradicional.


- Es desarmar para construir otra cosa diferente.

- Quiero que mi música tenga un poquito de cada elemento y así poder hacer algo totalmente distinto. Grabamos cuatro canciones, de las cuales en dos toqué el bajo eléctrico y las otras, la guitarra y quedaron sin bajo para que se note esa sonoridad diferente, para que tengan una presencia distinta. Todos esos timbres son experimentaciones. La última canción es un loop sobre el cual nosotros tocamos arriba, sin pautar lo que iba a suceder y entregamos a la improvisación.


- Te despedís de la provincia con el show de esta noche.

- Va a ser el último recital porque estoy viajando a Cosquín, donde voy a dictar una clínica y también voy a hablar de lo que estamos charlando. También me preguntan cosas de producción, de cómo moverme en el estudio de grabación, hasta de cómo enrollar un cable o caminar en un escenario respecto a la velocidad del montaje, de la escena, la prueba de sonido, la mezcla del monitoreo....


- Precisamente, la semana pasada estuviste dando esas clínicas en Tucumán, ¿con qué te encontraste?

- Abarqué un plano muy general de la música, básicamente he hablado de improvisación, más allá de cómo abordar lo relacionado con la armonía, las escalas, los arpegios... dentro de la clínica también fue mostrar que, con poquitos elementos, se puede experimentar e improvisar  de manera muy simple. Busco despertar el interés por la improvisación desde ya, con la idea de que sea fluida desde el primer instante.