Para competir en el mundo, la industria local de automóviles debería tener los mismos beneficios que los vehículos importados en sus países de origen, cuyo precio FOB -Free On Board- ronda los 4.000 a 8.000 dólares (otras opciones van de los U$S 15.000 a los 25.000). El costo final es mucho mayor por impuestos y fletes. También se necesitan talleres bajo ciertas normas y personal especializado que imponen las marcas. El auto no es inversión; es un gusto, un placer. Es bueno que los mercados dejen de ser cautivos de las marcas locales, pero también se corre el riesgo de algo peor, que es el desempleo, ya que promueve la industria nacional. La tasa es del 3% anual en otros países exportadores, en la Argentina los precios tienen el 60% de impuestos sobre coste de fábrica (y las tasas de financiamiento 38/79% anual). Si se consideraran los costos a la baja y un financiamiento con una tasa preferencial de bancos del Estado, en vez de financiar viajes, los dólares quedarían fronteras adentro.
Roberto R. Sánchez
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