España amaneció este lunes sumida en el luto y la incertidumbre tras uno de los peores accidentes ferroviarios de su historia reciente. La colisión entre dos trenes de alta velocidad ocurrida el domingo por la noche en la región de Andalucía dejó un saldo provisorio de 39 muertos, una cifra que las autoridades advirtieron que podría aumentar con el correr de las horas.
El Ministerio del Interior actualizó el balance a primera hora de la mañana, elevando considerablemente los números iniciales. Además de los fallecidos, la catástrofe dejó 123 heridos, de los cuales cinco se encuentran en estado muy grave y otros 24 presentan cuadros de gravedad.
Todos fueron evacuados tras un complejo operativo nocturno que involucró el despliegue de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y la instalación de un hospital de campaña en una zona de difícil acceso, a la que los rescatistas solo pudieron llegar a través de caminos de tierra.
El siniestro tuvo lugar a las 19.45 (hora local) cerca de Adamuz, a unos 200 kilómetros al norte de Málaga. La dinámica del impacto, según los primeros peritajes, fue devastadora: un tren del operador privado Iryo, que cubría la ruta Málaga-Madrid, descarriló en sus últimos vagones. Inmediatamente después, una formación de la compañía pública Renfe, que viajaba en sentido contrario desde la capital hacia Huelva, colisionó violentamente contra los coches descarrilados.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, describió el escenario con crudeza, explicando que la cabecera del tren de Renfe impactó de lleno contra los vagones que se habían cruzado en la vía, provocando que los dos primeros coches de la formación pública salieran despedidos.
Los testimonios de los sobrevivientes reflejan el horror vivido: Lucas Meriako, pasajero del tren de Iryo, relató que se sintió un golpe muy fuerte y la sensación de que todo el convoy se iba a caer, describiendo la escena como una película de terror.
"Tremendamente extraño"
Lo que desvela a los investigadores y al gobierno español es la causa del accidente. El ministro Puente calificó el hecho como "tremendamente extraño", subrayando que el tren de Iryo era prácticamente nuevo (fabricado en 2022 y revisado el pasado 15 de enero) y que la infraestructura estaba en condiciones óptimas.
Según detalló, se habían invertido unos 700 millones de euros en la renovación de la vía, finalizando los trabajos de sustitución de cambios y desvíos apenas en mayo.
Por su parte, el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, aseguró que el fallo humano está prácticamente descartado, lo que profundiza el misterio sobre qué provocó el descarrilamiento inicial. Una comisión de investigación ya trabaja en el lugar recolectando pruebas para esclarecer los hechos.
El impacto del accidente paralizó la conectividad del país. El gestor de la red ferroviaria, Adif, anunció que la circulación de alta velocidad entre Madrid y las ciudades de Córdoba, Sevilla, Málaga y Huelva permanecerá suspendida durante todo este lunes 19 de enero.
La magnitud de la tragedia obligó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a cancelar su agenda para trasladarse a la zona cero, mientras que la Casa Real expresó su gran preocupación.
La conmoción trascendió fronteras, con mensajes de condolencias de líderes europeos como el presidente francés Emmanuel Macron y el canciller alemán Friedrich Merz, quienes se solidarizaron con el pueblo español ante este suceso que revive los fantasmas del accidente de Santiago de Compostela de 2013.