Gabriel Compagnucci todavía está contando los días en Atlético. Llegó hace menos de dos semanas, jugó en Uruguay, se metió en la dinámica del plantel y dejó una primera marca. No fue titular ni contra Cerro Largo ni frente a Progreso, pero ingresó desde el banco y respondió de muy buena manera en ambos encuentros. Luego, en el entrenamiento contra Everton, fue parte del equipo que ganó 5-2. En el marco de una pretemporada, esos movimientos suelen decir bastante más de lo que parece a simple vista.

El “Decano” volvió de Uruguay con una idea en construcción, con ajustes por delante y con sensaciones que empiezan a tomar forma. Compagnucci regresó con la certeza de haber encajado rápido y de haber cumplido con lo que se esperaba de él en sus primeras apariciones. El balance, en ese sentido, fue positivo.

“Quedé con muy buenas sensaciones, toda la gente de Tucumán me trató de maravilla desde el primer día que llegué, así que estoy muy contento de estar acá y representar a un club tan importante como Atlético. Me sentí muy bien en los partidos de esta semana”, expresó el defensor, dejando en claro que la adaptación fue inmediata.

Una de sus apariciones en cancha coincidió con uno de los momentos más delicados de la gira. Frente a Progreso, la lesión de Leonel Di Plácido obligó a un cambio imprevisto y Compagnucci ingresó para ocupar ese sector. Ordenó la banda, sostuvo el puesto y respondió en un tramo complejo del partido, con el equipo de Hugo Colace defendiendo con uno menos, bajo la lluvia y con el resultado ajustado. Para un refuerzo que recién empieza, ese tipo de minutos no pasan desapercibidos.

Proceso de adaptación

El camino hasta Tucumán fue corto y directo. “La negociación se dio muy rápido. Cuando no arreglé mi continuidad en Belgrano me llamaron de acá y no lo dudé”, contó, marcando la claridad con la que tomó la decisión de cambiar de club.

De ese primer contacto se llevó una idea que todavía repite. “Me transmitieron que se estaba armando un proyecto muy bueno, que sentían que yo podía ayudar al club y a mis compañeros. Uno con un poco más de experiencia trata de ayudar a los más chicos. Atlético tiene un potencial de jóvenes terrible y eso hay que cuidarlo y darle mucha atención”, explicó el lateral derecho.

Compagnucci viene de una temporada completa con Belgrano, donde disputó 32 partidos, tuvo continuidad y presencia constante por la banda derecha, además de aportar goles y asistencias. Ese rendimiento le valió la nominación entre los defensores destacados del torneo. Llegó a Atlético con ritmo de competencia y con un perfil que el cuerpo técnico buscaba: despliegue, retroceso y profundidad para pisar el último tercio del campo.

Ese recorrido también lo encuentra en una etapa personal que disfruta. “Estoy en un momento hermoso de mi carrera. Estoy bien física y mentalmente. Tener un poco más de experiencia ayuda a cómo enfrentar ciertos momentos y eso es algo que uno tiene que transmitir”, afirmó.

Antes de ponerse la camiseta celeste y blanca, su mirada sobre el club ya estaba formada. “El ‘Decano’ es un club muy grande del interior y la gente siempre dice presente. Ahora nosotros tenemos que transmitirles el deseo y el compromiso por esta camiseta”, sostuvo, apuntando al vínculo con el hincha.

En la cancha, su mapa es amplio. Lateral o volante, siempre sobre la banda derecha. “Las dos posiciones me sientan cómodas. Lo que decidan el DT y el cuerpo técnico voy a jugar y siempre tratar de dar lo mejor”, aseguró.

Esa predisposición se apoya en una rutina que sostiene desde hace tiempo. “Me considero un jugador profesional y muy dedicado. Con el pasar de los años uno entiende que el fútbol te exige dedicarte al cien por ciento, dentro y fuera de la cancha. Trato de cuidarme mucho en las comidas, hacer los métodos de recuperación necesarios, hablar con mi coach cuando lo necesito y meditar. El apoyo de la familia, mi esposa y mi hija, es clave, porque siempre entienden lo que exige esta profesión”, aseguró.

Compagnucci todavía no tiene una larga historia en Atlético. Tiene apenas algunos cuadros iniciales: un puñado de minutos en Uruguay, un partido que sirvió como prueba y un torneo por delante. Está en ese punto donde todo es nuevo y, al mismo tiempo, posible. Su primer aporte fue entender lo que pedía el partido. Entró, sostuvo el sector y permitió que el equipo no se desordene. Los hinchas empiezan a conocerlo y él empieza a sentirse en casa.