Muchos la recuerdan como la dulce Milagros "Mili" Baldi, aquella nena que emocionaba a todo un país en la época dorada de Chiquititas. Pero hoy, Georgina Mollo vive una realidad muy distinta. Lejos de los sets de televisión diarios y los flashes constantes, la actriz que también brilló en Rebelde Way logró lo que pocos niños estrella consiguen: una vida de equilibrio, autenticidad y bajo perfil.

Un cumpleaños con aroma a nostalgia

Hace apenas unos meses, Georgina celebró sus 42 años y las imágenes del festejo revolucionaron las redes sociales. No fue solo un cumpleaños más; fue un viaje en el tiempo. La actriz abrió las puertas de su intimidad y se reencontró con sus excompañeras de elenco de la factoría de Cris Morena, demostrando que los lazos que se forjaron en el "Hogar Rincón de Luz" siguen intactos décadas después.

"Sueños cumplidos": Su nueva vida fuera de la pantalla

A diferencia de otros colegas que buscaron desesperadamente mantenerse en el medio, Mollo hizo un proceso introspectivo. "Llegué a mis 42 con la mayoría de mis sueños cumplidos", confesó en un posteo que se volvió viral. Hoy, su prioridad absoluta es su familia ensamblada, la cual define como "perfecta tal como es".

Aunque se alejó de la exposición masiva, Georgina no soltó el arte por completo. 

Es madre de tres hijos y comparte su vida con su pareja, Santi, priorizando la crianza y el tiempo de calidad.

Además, se volcó al diseño de indumentaria y proyectos creativos que le permiten manejar sus propios horarios.