Gracias a la demagogia y a la hipocresía que lo caracteriza, Manuel Adorni inicia el año alardeando sobre lo acertado de su decisión de cerrar la Andis, destacando el importante ahorro que significará sobre el presupuesto nacional. Conocemos los antecedentes del jefe de Gabinete, cuando siendo vocero presidencial llego a mostrar la radiografía de un animal para justificar las críticas sobre aberraciones con las que supuestamente se valían muchas personas para justificar inhabilitaciones físicas. Es curioso que el cierre de esta institución se verifique precisamente cuando se están conociendo pormenores de la corrupción con que funcionaba este organismo. Sin embargo, no trascienden detalles sobre la investigación que corresponde efectuar. Obviamente, la astucia que ostenta el Gobierno al decretar el cierre no es otra cosa que una flagrante burla contra nuestra inocencia. El cierre de la Andis significa dar por terminada cualquier investigación que pueda aclarar los pormenores de la corrupción que involucra a funcionarios, muchos de los cuales seguirán desempeñándose en otras funciones que se les asignaron. Esto habla en favor de la sensibilidad y la gentileza del Ejecutivo Nacional para evitar que los funcionarios desplazados, no pasen hambre al quedarse sin trabajo.

Humberto Hugo Dándrea
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