El 28 de septiembre, la Iglesia católica celebra en su santoral a San Wenceslao, duque de Bohemia en el siglo X, recordado como un gobernante justo y mártir de la fe.

Nacido alrededor del año 907, Wenceslao recibió una educación cristiana gracias a su abuela, Santa Ludmila, pese a las tensiones religiosas que atravesaban el territorio. Ascendió al trono en 921 y se destacó por su política de paz, la construcción de iglesias y el impulso de la fe en su pueblo.

Su vida fue truncada por la ambición política: en el año 935, fue asesinado por orden de su hermano Boleslao durante una disputa por el poder. Desde entonces, fue venerado como mártir y proclamado patrono de Bohemia y de la República Checa, donde su figura aún hoy simboliza la unión entre fe e identidad nacional.

Otros santos del día

Además de San Wenceslao, el santoral del 28 de septiembre recuerda a:

San Lorenzo Ruiz y compañeros mártires, primer santo filipino, ejecutado en Japón en 1637 por no renunciar a su fe.

San Simón de Rojas, sacerdote español del siglo XVI, conocido como el “padre de los pobres” por su entrega a los necesitados.

San Exuperio de Tolosa, obispo del siglo V en Francia, defensor de la ortodoxia y promotor de la caridad.

Una figura que trasciende la historia

En la actualidad, San Wenceslao es recordado cada 28 de septiembre con misas, procesiones y actos cívicos en Praga y otras ciudades checas. Su legado de fe y justicia lo convirtió en símbolo de resistencia y esperanza para un pueblo que atravesó siglos de guerras y dominaciones extranjeras.

La inscripción que, según la tradición, llevaba en su escudo resume el sentido de su vida:

“Esta es mi gloria: defender la fe de Cristo”.