Por su historia, estilo y filosofía de juego, River es uno de los grandes gobernantes del fútbol sudamericano: siempre busca imponer su ley en cualquier campo y sofocar los focos de rebeldía. El “Millonario” es analítico, calculador y tiene el timming justo para asestar el golpe letal. No es maquiavélico: no renuncia a su estilo para ganar. Cada vez que juega, reafirma por qué es uno de los reyes del fútbol argentino. Esta vez, el desafío fue ante Independiente del Valle, un rival inquieto, irreverente, atrevido y, por momentos, indómito. Michael Hoyos y Claudio Spinelli lideraron las incursiones ecuatorianas que encendieron las alarmas en el Monumental. Pero River mantuvo la calma, reaccionó a tiempo y con autoridad selló un 6-2 que lo mete en los octavos de final de la Copa Libertadores.
Marcelo Gallardo, el comandante riverplatense, se caracterizó por armar equipos avasallantes y conquistadores. En su primer ciclo, imprimió una identidad veloz y contundente. Así conquistó dos veces el continente y convirtió a River en un equipo feroz y temido. Este segundo período no luce tan intimidante: carece de las mismas piezas y el equipo aún está en construcción. Pero anoche, con autoridad y temple, volvió a mostrar destellos de ese River glorioso que supo conquistar el continente.
Sebastián Driussi abrió el marcador con una estocada certera, y luego, tras un cabezazo de Lucas Martínez Quarta, volvió a golpear a Independiente. Parecía que el partido sería un trámite para River, pero el conjunto ecuatoriano encontró grietas en la defensa millonaria y logró revertir el resultado con los aciertos de Hoyos y Spinelli.
River, sin embargo, no modificó su plan: insistió por las bandas y un centro preciso de Fabricio Bustos fue desviado por Luis Zárate hacia su propio arco. El partido quedó igualado.
Entonces apareció Franco Mastantuono, uno de los benjamines del plantel riverplatense. El juvenil entró al área como un rayo, y Mateo Carabajal lo derribó con una infracción clara. Con personalidad, Mastantuono tomó la pelota, la acomodó en el manchón de penal y ejecutó con precisión para marcar el 3-2 antes del descanso. El gol de Mastantuono despertó el hambre de River y lo plasmó a la perfección en el complemento. Tras un pase rasante de Bustos, Maximiliano Meza capturó la pelota en la medialuna y amplió la ventaja.
Miguel Borja también dejó su marca en la victoria. Después de que le anulasen dos goles, el delantero realizó una jugada individual y anotó el quinto. Manuel Lanzini sentenció el 6-2 con un remate desde afuera del área. Así, River acorraló a Independiente del Valle y demostró por qué es uno de los firmes candidatos al título.