Los animales sueltos son un problema crónico en las rutas de la provincia y en especial en los Valles Calchaquíes, lo que implica un riesgo que el viajero debe asumir irremediablemente.

El mayor peligro ocurre, por ejemplo, con caballos que van y vienen de los distintos campos y atraviesan la ruta sin que les preocupe si hay vehículos. También con vacas y terneros, que aprovechan el verde de las banquinas para alimentarse un poco. Y hasta las gallinas hacen de la ruta una chacra más por la que pueden deambular libremente.

Uno de los inconvenientes notorios que se da en esta cuestión es la dificultad para que los dueños de los animales -que suelen ser pequeños productores o campesinos- puedan mantenerlos en sus predios y dejen de dejarlos pastando en las banquinas.

Y si bien en las rutas se ven cartelesque advierten de la existencia de los animales y ponen en alerta a los conductores que viajan, eso no alcanza para erradicar el riesgo. Ante esto, LA GACETA te invita a participar de un sondeo. ¿Qué opinás?

¿Qué debe hacerse con los animales sueltos en las rutas?