La dicotomía centro-periferia marcó el rumbo de la historia argentina. Unitarios y Federales sembraron la semilla que, tiempo después, se trasladó al mundo deportivo. Diferencias en los recursos económicos y en las distancias recorridas hacen que cada victoria ante los bonaerenses tenga un sabor distinto. Y allí se encasilla aquel triunfo de Belgrano sobre Gimnasia de La Plata, una victoria que marcó el regreso de Tucumán a la Liga Nacional de Básquet.

Mientras los deportes predominantes no atravesaban sus mejores tiempos y acarreaban varias frustraciones consecutivas, el “Patriota” vivía la belle époque de sus 76 años de historia. Luego de conquistar el campeonato local de 1998 y la Liga B de 1999, había llegado al Torneo Nacional de Ascenso (el equivalente a la actual Liga Argentina) como el novato de la categoría.

Sin embargo, esa condición de principiante no le asustaba al porteño Cristian Aragona que ni bien había pisado la provincia había vaticinado el futuro de Belgrano. “Vine para ascender”, había sentenciado en una entrevista.

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El inicio del torneo fue espectacular para Belgrano: líder en la primera fase y escolta en la segunda instancia. No obstante, al ser inexperto, su performance en los playoffs era una verdadera incógnita; duda que no tardó en tener su respuesta. Con rendimientos espectaculares dejó en el camino a Ciclista de Junín en cuartos de final (3-1 en la serie) y a Colón de Entre Ríos (3-1) en semifinales. Pero la final iba a ser contra la otra gran sorpresa de ese torneo: Gimnasia de La Plata.

El “lobo” arrastraba cinco años consecutivos en la categoría en los que nunca había estado tan cerca de la gloria. Si bien contaba con la experiencia de jugar partidos definitorios (había peleado el descenso en la temporada 96/97), nunca habían llegado a la final del torneo; por lo que era un hito para los del “bosque”. Estos condimentos hacían prever un duelo de alto vuelo en el que ambos protagonistas anhelaban empezar el nuevo siglo siendo parte de la máxima categoría del básquet nacional.

El estadio “Defensores de Villa Luján” iba a ser el escenario inicial de una serie de cinco capítulos no aptos para cardíacos. Pitazo inicial y los de Barrio Sur darían dos golpes que dejaron al borde del knockout al “lobo” (104-87 el primero partido; 73-70 el segundo). Es más, todo estaba encaminado para que los dirigidos por Alberto Marti dieran la puntada final en La Plata. Pero la historia no fue perfecta.

Gimnasia se enderezó ante su gente, empatando la serie con victorias en el tercer (107-80) y el cuarto (79-75) juego. Ergo, debían volver a Don Bosco 2.257 para definir el ascenso.

Con más de 6.000 personas alentando al local, el 27 de mayo de 2000, Belgrano y Gimnasia se jugaban a todo o nada. La previa había iniciado con polémicas ya que, según detalla la crónica de LA GACETA, no hubo asientos asignados ni para la prensa local ni para la visitante. “Desconsideración”, fue el título elegido por los periodistas presentes en Villa Luján.

A pesar de ese inconveniente, el show iba a estar dentro del parqué. Humberto Manzo, Raúl Rodríguez, Oscar Arce, Aragona y el neoyorquino Eddie Washington fueron los elegidos para citarse con la historia.

Con actitud agresiva y veloz, lograron desgastar a los internos rivales y explotar al máximo el juego interior. La fórmula gestada en la pizarra de Marti hizo que el primer parcial concluya 24-17 en favor de Belgrano. Tal fue la supremacía que el tándem Arce-Washington había marcado el 62,5% de los puntos de ese tiempo.

La historia iba tomar un giro de 180 grados en el segundo y tercer cuarto. Adrián Gómez ajustó sus piezas, encontrando respuestas en la efectividad de Alejandro Muñoz, Javier Bulfoni y Walter Storani. Al finalizar el partido, este último criticaba la actuación del público local y el trato de la Policía.

Los triples del revulsivo Diego Sánchez iban a mantener con vida a Belgrano. Tal fue su eficacia de cara al aro que “Demonio” terminó como el máximo anotador del partido con 22 tantos; seguido del estadounidense que marcó 21. También se debe destacar la actuación del formado en Barrio Jardín, Lauro Mercado, que se consolidó como una de las principales piezas de recambio marcando 11 puntos claves para el resultado final.

Tal fue el frenetismo del partido que seis veces cambió el dueño del marcador y cuatro veces estuvieron en tablas. Este fue el motivo principal por el que ambos llegaron con vida al último cuarto.

Los segundos finales fueron de puro dramatismo. El marcador se había parado en 82-77 en favor, Belgrano se mostraba confiado. Pero Washington erró dos libres y Mercado uno. Esta ineficacia dejó con vida al “lobo” en los minutos finales, pero no le dio la nafta para dar vuelta la historia. Así se inmortalizó 83-80 que significó volver a la cúspide.

Lágrimas de alegría, abrazos y agradecimientos fueron las primeras reacciones que quedarán grabadas en el parqué de la cancha. Una fiesta que luego siguió en la plaza Independencia con los jugadores subidos a un autobomba acompañado por una multitud con cánticos por su apoyo.

Una victoria que convertía al “Patriota” en el primer debutante en salir campeón del TNA y el tercer equipo tucumano en ganarse el derecho a participar de la Liga Nacional (Independiente lo hizo en 1985 y Caja Popular en 1986).

Lo demás es historia. En 2001, Belgrano no pudo mantener la categoría; en tanto que Gimnasia tuvo su revancha y logró el ansiado ascenso.

Más allá de ello, este triunfo será recordado como el día en el básquet enalteció la bandera del deporte tucumano y, por qué no, de todo el interior.