“A partir de esa situación, mi vida y la de mis hijos no es la misma. No tenemos temor, ahora vivimos con pánico. No sé si alguna vez podremos recuperarnos de esta situación, ni siquiera con ayuda profesional”, aseguró M.S.L, la médica que acusó a su ex pareja de haberla agredido y lesionado a su hija de 14 años, al comenzar el juicio en contra del también galeno Luis Federico Allori.

“Recuerdo que me tomó del pelo y me golpeó la cara contra la pared en dos oportunidades. Antes de perder el conocimiento pensé: ‘aquí me mata”, relató la mujer al contar cómo había sido la agresión que sufrió por parte de su ex marido. “En lo único que pensaba era en mi hija; temía que su padre le hiciera daño”, relató sobre el hecho que se registró el 12 de febrero en una vivienda de Yerba Buena.

La víctima contó lo que había ocurrido ese día. El acusado nunca la dejó de mirar y, por momentos, parecía hacer un enorme esfuerzo para mantenerse callado y no responder las graves acusaciones en su contra. La profesional indicó que ese día el marido había llegado a buscar a su hijo menor, pero antes que ello ocurriera, tuvo una discusión con su otra hija que ella intentó poner fin. “Todo porque ella no quiso saludarlo porque su relación era pésima. Los profesionales ya me habían advertido que no era conveniente que lo siguiera viendo”.

La profesional indicó además que el incidente más grave se registró cuando ella intentó evitar que su ex la filmara con su celular. Allí, según la denuncia, Allori agredió a la médica y lesionó a su hija cortándole con un vidrio la mano y el pie.

El auxiliar Alvaro Litovich, siguiendo las instrucciones del fiscal Gerardo Salas, acusó al médico de lesiones graves agravadas por el vínculo y haber mediado violencia de género. El querellante Manuel Pedernera se adhirió al planteo del acusador oficial y adelantó que solicitarán una pena de 12 años.

“Durante la audiencia vamos a demostrar que la teoría del caso no es la que sostiene el fiscal”, sostuvo Marcelo Cisneros, que defiende al acusado junto a Roberto Vicic. “Él no golpeó a su mujer, sino que se cayó y golpeó con su cara en la pared cuando intentó escapar. Su hija se cortó la mano cuando le aplicó un golpe con una botella de vidrio en la nuca”, explicaron los profesionales, que solicitaron su sobreseimiento durante el alegato de apertura.

Tensión

Por pedido del representante del MPF y del querellante, M.S.L repitió una y otra vez su historia de vida con el acusado. Confirmó que se casaron en 2007 y que terminaron separándose en 2016. “Nunca inicié el trámite de divorcio por el terror que le tenía. Lo único que pretendía era que se fuera de mi casa porque vivíamos una pesadilla con mis hijos”, declaró. “Durante mucho tiempo le pedía que se fuera, que nos separemos porque no estábamos bien y los chicos estaban sufriendo con todo lo que pasaba”, añadió.

La mujer relató todos los episodios de violencia que sufrieron a lo largo de varios años ella y los hijos del matrimonio. “Siempre me trató como una mediocre, me decía que no era una buena médica y ni siquiera, como mujer, podía mantener la casa en orden”, afirmó. “También me cuestionaba la ropa que me ponía. Hacía exactamente lo mismo con su hija. No la dejaba que se pusiera determinadas prendas que consideraba provocativas”, agregó.

M.S.L relató otros actos de violencia en contra de su hijo. “Un día cayó un rayo en la puerta de la casa. Él se largó a llorar desconsoladamente por el susto que se había llevado. No lo podía calmar. Llegó a la casa y comenzó a pegarle cachetadas y decirle que era un ‘maricón’ por cómo lloraba. Ahí salí en su defensa y me responsabilizó a mí por el carácter que tenía”, indicó.

La mujer explicó que logró que Allori se fuera de su casa cuando decidieron internarlo por sus problemas de adicción. “Hablé con sus padres para avisarles que no quería que él regresara por todo lo que estaba pasando. No era vida la que teníamos”.

“Tomaba muchos remedios, especialmente novocaína. Tenía la costumbre de levantarse de noche y salir con el auto. Por esa razón protagonizó varios accidentes. Uno de ellos lo sufrió con mi hijo en brazos y chocó. Cuando llegué al lugar, el otro conductor comenzó a insultarme porque le había permitido que saliera así a la calle con un bebé”, declaró.

Los defensores también interrogaron a la víctima. Entre otras cosas, le preguntaron por qué nunca antes había denunciado a Allori por los actos de violencia que dijo que habían sufrido ella y sus hijos. “La verdad es que todo lo que vivía lo había naturalizado. Recién me di cuenta de lo que me sucedía cuando visité la Oficina de Violencia de Género de la Corte. Ahí, con un termómetro que existe en ese lugar descubrí lo que me pasaba”, finalizó.

El juez Eduardo González, después de que declarara en el juicio, le informó que estaba en su derecho de presenciar todas las audiencias. Pero el querellante Pedernera indicó que, por recomendación de los profesionales, no lo hará. El juicio continuará hoy.