El que no decide, pierde

Esta semana que no volverá escribió en la historia una reunión de los gobernadores que decidieron almorzar en la sede del Consejo Federal de Inversiones (CFI), moderna “Jabonería de Vieytes” de los mandatarios provinciales desde hace décadas. En medio de análisis y de confabulaciones sonó el teléfono del Presidente que se había enterado (tarde, pero se había enterado, al fin) que estaban reunidos y los llamó a Olivos para que hicieran el encuentro allí. Para que no lo dejaran afuera, en otras palabras. Fueron varios los que no tenían ningún interés en cambiar el domicilio del encuentro. Finalmente, aceptaron el convite.

No fueron amables con el anfitrión y le reclamaron sus indecisiones. El Presidente desconfía de sí mismo por lo tanto a sus funcionarios apenas los ve jurar ya los siente -y los convierte- en rivales. Basta preguntarles a Juan Manzur que desde que juró dicen que “ya se va”, al ninguneado Daniel Scioli y ni hablar de Silvia Batakis a quién la hizo volar por los aires. Tomar una decisión implica correr riesgos, pero también disfrutar de los beneficios. Fernández al no decidir, no arriesga y por lo tanto no gana ni disfruta. Se le nota en la cara. La encuesta de Julio, de Giacobbe preocupa porque la gente ya se ha dado cuenta, mientras la dirigencia política trata de corregirlo o enderezarlo. Un 49% de los encuestados sospecha que va a terminar el mandato, pero un 40% cree que no lo hará y que habría que llamar a Asamblea Legislativa y a ese porcentaje se le podría sumar un 10,2% que dice que no tiene que concluir su Presidencia y que debe dejarla en manos de Cristina.

La gente ya había decidido que Batakis no podía y por eso -tarde otra vez- se inventó esto del “Superministerio”. Inteligentemente utilizaron una palabra positiva que la convirtieron en prefijo y transformaron a Sergio Massa en “superministro”. De súper tiene poco. Su imagen negativa del 68% pone en duda esa autodenominación. Entonces, ¿Por qué apenas se mencionó su nombre, los mercados reaccionaron positivamente? Es más, la Argentina transita estos días sin ministro de Economía y el enfermo sigue en terapia, pero sin fiebre.

“No hay que confundirse. Los mismos que nos vendieron al Alberto moderado, ahora quieren vendernos al Massa restaurador”, advierte una profesora universitaria que ya estudió varias veces estos vaivenes de la economía argentina. Ella está segura de que el haber puesto un abogado manejando ese ministerio estratégico es una prueba fehaciente de que la economía estará supeditada a la política.  Y de alguna manera tiene razón porque, en verdad, pusieron un Jefe de Gabinete sin sacar al jefe de Gabinete. No obstante, en medio de ese maremágnum, Manzur logró poner un representante suyo en Economía y allí fue con un chaleco salvavidas Jorge Neme.

El viernes, en la “City” tucumana estaban los que lloraban desconsoladamente haber comprado dólares a 340 pesos y se les escapaba un lagrimón -y un infarto- al ver a la moneda estadounidense en 298 pesos. La explicación -que no servía de consuelo- era que los banqueros y empresarios amigos del no tan súper ministro habían salido a intervenir en el mercado -el argentino es tan chico que con muy poco hacen estragos- vendiendo dólares y comprando bonos regalados. Con ese doble juego ayudaron a bajar el dólar por oferta y a subir los bonos por demanda. En realidad, el objetivo central era mostrar la “confianza de los mercados”. “Pan para hoy y hambre para mañana”, diría la sabiduría de los abuelos.

El nuevo paradigma

La falta de decisiones, los liderazgos vacíos, los obstáculos para conducir y la incapacidad para poner orden contribuyen para que por primera vez en mucho tiempo el peronismo se anime a decir en público que no están seguros del triunfo el año que viene. Ese mensaje atraviesa las fronteras y pone los pelos de punta de los diferentes dirigentes de los lugares más recónditos del país. Hay que cuidar el rancho. Por eso el famoso apotegma peronista ha trocado notablemente. Ya no es primero la patria, luego el movimiento y finalmente los hombres. En esta segunda década del siglo el paradigma es muy claro: primero la familia, luego los acoples y después podría venir el movimiento o la patria, según convenga.

Preocupados en cuidar el rancho y aferrados a este nueva ley la mayoría de los intendentes no sale a buscar dirigentes a los barrios. La caridad bien entendida empieza por casa y, por lo tanto, el desayuno familiar se convierte en reunión partidaria.

El intendente de Trancas, por ejemplo, no tiene posibilidades de ser reelecto y, por lo tanto, ve con buenos ojos que lo suceda su hermano. Así, el sillón que ocupa Roberto Moreno podría quedar para Antonio Moreno y el intendente se postularía a legislador.

En Burruyacu la discusión no es fraternal. El tema se definirá entre el legislador Jorge Abraham Leal, su esposa la ex legisladora Ángela Aída Jiménez y el hijo, el actual intendente Jorge Leal (h).

En Las Talitas más que una interna partidaria se vive una pelea familiar. El intendente Carlos Najar se queda ya sin reelección. Sueña con ser el vice de Osvaldo Jaldo en el supuesto de que Juan Manzur no integre la fórmula gubernamental. Y si no se diera esa hipótesis buscará conseguir una banca en la Legislatura. Mientras tanto, impulsa a su hermana Marta, actual legisladora, para la intendencia. Pero su otra hermana, la legisladora Adriana Najar, a la sazón, esposa del ex intendente de Las Talitas Luis Morghenstein, están seguros de que la mejor candidata para la intendencia es su hija Melina Elizabeth Morghenstein, quien actualmente es concejal de la ciudad más joven de Tucumán.

Muy cerquita de allí, el intendente Héctor Aldo Salomón intentará que lo reelijan como intendente de Alderetes. Siempre y cuando su primo, Julio Silman se lo permita. Y, también habría que ver qué piensa -y como canaliza sus ambiciones políticas- la legisladora Graciela Gutiérrez, esposa de Salomón.  Sin dudas, Alderetes es una ciudad familiera porque resta definirse aún el futuro del secretario de Trabajo y ex legislador Andrés “Puchero” Galván y el de su hija la legisladora Paula Galván.

En Banda del Río Salí la familia de los Monteros tiene al intendente Darío sin reelección por lo tanto la herencia sería para su esposa, la ex diputada nacional y actual secretaria de Atención a Familias en Riesgo Social del ministerio de Desarrollo Social, Gladys Medina. Pero también la Municipalidad podría quedar en manos del hijo del intendente Gonzalo Monteros, actual legislador.

En Alberdi la alternancia se dirime entre la intendenta Sandra Figueroa y su esposo Luis Campos.

Me lo pidió un amigo

El actual legislador y presidente subrogante de la Legislatura Sergio Mansilla se quedó sin reelección. Podría postularse otra vez para la intendencia de Aguilares que actualmente está a cargo de su esposa Elia Mansilla, quien tampoco podría ser reelecta. En LA GACETA, el legislador dio señales de no querer más contiendas electorales, sin embargo, en estos días habría recibido el pedido de un amigo que le propuso que se postule para la intendencia y que Elia arme un acople como legisladora y que en segundo término vaya hija de su amigo, Sarita Alperovich.

En Monteros la cuestión está entre dos familias: la del intendente Francisco Serra y la del legislador Juan Ruiz Olivares. Los dos pugnan para que sus hijos sean candidatos a conducir el municipio.

En Famaillá, los mellizos Orellana están analizando como siguen. José Orellana tiene reelección para seguir en la intendencia, pero su hermano Enrique que está sentado en una banca de legislador, no. Este podría volver a ser candidato a intendente. Pero todo está por verse aún.

El intendente de Lules, sería candidato a legislador y su esposa la secretaria general de Educación y Cultura de la Municipalidad  Mharta Albarracín, sería candidata a intendente. Pero antes el matrimonio deberá resolver la situación de su hijo Patricio Galía, actual vicepresidente primero del Concejo Deliberante.

Fantasmas en la Defensoría

Los cuestiones de familia tambiénson materia de comentario en la Defensoría del Pueblo, donde más de uno ve como posible candidato a legislador al hijo del ombudsman Eduardo Cobos.

Pero lo más grave de esta institución no es que se haga política donde no se puede. Parece ser que hay empleados preocupados por los fantasmas. No se trata del famoso Benito y del menos conocido fantasma Matías. Son fantasmas que habrían sacado los escritorios de varios empleados con trayectoria en la defensoría que fueron a cumplir sus tareas y se encontraron con que sus escritorios no estaban. Les habrían pedido explicaciones a las autoridades y nadie dijo nada ni supo entender de qué se trataba. Las tensiones son cada vez mayores en Balcarce 64. Tanto es así que hubo quién fue a denunciar a los fantasmas a la policía y están dispuestos a tensar la cuerda contra Cobos a quien parece que le han perdido el respeto más que a Alberto.

Chismes por HD

Salvador Dalí decía que la televisión era una especie de pantalla en la que él veía lo que podía imaginar. El viernes una reunión que se hizo en Canal 10 superó al artista. Es que en se vio cómo dialogaban el gobernador Osvaldo Jaldo con el rector de la UNT, Sergio Pagani y con el secretario general José Hugo Saab. Fue el primer encuentro después de las durísimas elecciones universitarias en las que el gobierno apoyó a los contrincantes de Pagani y Saab. No fueron los únicos encuentros para ajustar la sintonía. Estuvieron en la reunión el diputado Roberto Sánchez y el intendente Mariano Campero quienes aprovecharon la ausencia del intendente Germán Alfaro para profundizar su campaña.

El binomio Sánchez-Campero no está dispuesto a ceder ni un ápice en su proyecto gubernamental. Espera encontrar el método para dirimir la interna en Juntos por el Cambio. En esta coalición hay dos preguntas que no tienen respuestas, pero que son decisivas: 1) ¿Cuán importante y cuán decisorio es el apoyo de Buenos Aires? 2) ¿Pueden ir a los comicios todos juntos? La primera es fundamental para las ambiciones de Germán Alfaro, quien tiene como arma letal su poder en la municipalidad y el respaldo de referentes nacionales. La segunda es vital porque en lo único que están de acuerdo es en que todos juntos son una opción de triunfo. En el radicalismo la discusión se ha desatado por la imposición del intendente de Yerba Buena que quiere cambiar el paradigma: para él Juntos por el Cambio en Tucumán no puede ponerse el rótulo de oposición porque eso es vestirse de perdedor. “Somos oficialismos con tres o cuatro intendencias (no duda sobre el titular de Bella Vista Sebastián Salazar) principales de la provincia. Nos sobra gestión”, se le escuchó decir el viernes por la noche en los estudios del canal provincial. El mensaje fue hacia adentro del radicalismo. También están los que escucharon que están definiendo los nombres para las candidaturas de varias intendencias, incluida la Capital. Les falta alguna bendición nacional.

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