Pases millonarios: ¿están hablando en serio?

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¿En serio Liverpool se aseguró ya el fichaje del atacante uruguayo de Benfica, Darwin Núñez, por una cifra global de cien millones de euros? Será un fichaje récord de Liverpool, superior a los 85 millones que pagó tres años atrás por el central neerlandés Virgil van Dijk. Máximo goleador en la Liga de Portugal (26 tantos, 34 en total), Núñez, de 22 años, supera también los 60 millones que Liverpool había pagado este año al Oporto portugués por el colombiano Luis Díaz. ¿Y en serio Real Madrid pagará otros cien millones por el volante de Mónaco, Aurelien Tchouameni, también de 22 años y ya presencia titular en la selección de Francia? Tchouameni, que también era buscado por Liverpool y PSG, tiene apenas cincuenta partidos como titular en Mónaco y cinco goles y tres asistencias. Ya vale cien millones.

Real Madrid, que sintió rencor profundo cuando Kyliam Mbappé decidió finalmente seguir en PSG, precisa renovar a su veterano mediocampo (Luka Modric tiene 36 años, Toni Kroos 32 y Casemiro 30) y Tchouameni se unirá a su compatriota Eduardo Camavinga, de 19, fichado a Rennes la temporada pasada por 40 millones de euros y que tuvo algún momento clave en la conquista de la reciente decimocuarta Champions por parte del club merengue. Real Madrid cuenta con el mejor arquero del mundo según muchos (el belga Thibaut Courtouis), pero está dispuesto a pagar también una cifra récord por el juvenil Sub 20 de Estados Unidos, Gabriel Slonina, de 18, que juega en Chicago Fire y también es buscado por Chelsea.

¿Y en serio Manchester United, obligado a recuperarse tras un nuevo fiasco, terminará pagando los 85 millones de euros que Barcelona le pide por el volante neerlandés Frenkie de Jong? El club catalán quiere a su vez dinero fresco para fichar al notable goleador polaco Robert Lewandowski, que se cansó ya de ganar todo y está en crisis con Bayern Munich porque el club se niega a cederlo cuando todavía queda un año de contrato. Es el Barcelona supuestamente sin dinero, pero que también quiere a Ángel Di María, que terminó su contrato con PSG. Por fin un argentino que aparece en la lista. El otro, Julián Álvarez, buscará su lugar en un Manchester City que lo fichó por apenas 21 millones de euros (cifra que hoy puede sonar ridícula). Es el mismo City que pagó una fortuna por el noruego de 21 años Erling Haaland (60 millones de euros de fichaje, 100 en total con las comisiones). Bayern Munich también quería a Haaland y esa negociación fue lo que irritó a Lewandowski: el campeón alemán se quedó sin el primero e irritó al segundo.

Así de despiadado y ridículo puede ser el actual mercado de pases del fútbol europeo. Millones que compiten en los titulares de la prensa con una Liga de Naciones organizada por la Uefa y que por momento suena aún más ridícula, porque los jugadores están agotados tras una temporada intensa y no pueden disimularlo en partidos de nivel discreto muchos de ellos y que provocan lesiones, según lo que estamos viendo con la TV. ¿Cómo llegarán estos jugadores al Mundial de Qatar en noviembre-diciembre? La Uefa está en guerra con la Fifa (la Conmebol se alineó con Europa en esa batalla) y la contienda se debe a quién ocupará más el calendario, con qué competiciones, en qué sedes, en qué fechas y con qué jugadores. Gianni Infantino, presidente de la Fifa, podría ganar hoy mismo una votación para imponer su proyecto de Mundiales cada dos años. Pero lo haría sin los votos de Europa ni de Sudamérica, donde están justamente los jugadores más cotizados, los que precisa la televisión.

En el medio de esta batalla, están los intereses de los clubes, que son los dueños de los pases de esos jugadores, y que todavía amenazan con reflotar su proyecto de organizar una Champions rebelde, por fuera de la Uefa. Así las cosas, suena difícil que el fútbol frene su locura millonaria. Y que un atacante uruguayo o un volante francés de 22 años prometedores ambos sí, pero lejos del rodaje comprobado, cuesten hoy cien millones de euros.

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