¿Acaso habríamos comprendido y explicado mejor el caso de Novak Djokovic si hubiésemos leído “Serve to Win”, el libro que el tenista serbio publicó en 2013 para contarnos de qué modo llegó a la cima del mundo? “Puedo mostrarte cómo cambiar no sólo tu cuerpo, sino toda tu experiencia de vida”, dice Djokovic en el libro cuya traducción española se titula “Los secretos de un ganador”. “Al crecer bajo el comunismo”, dice “Nole” en su libro, mitad autobiografía, mitad nutrición y salud mental, “no te enseñan a tener una mente abierta. La gente en la cima se preocupa por asegurarse de que no cuestionemos lo que se nos dice que creamos. Ya sea un gobierno comunista o los gobernantes de las industrias alimentaria y farmacéutica, la gente en la cima entiende que la mayoría de nosotros estamos guiados por el miedo”. El libro, reitero, es de 2013. Y fue pensado a partir de 2011, una década atrás, cuando Djokovic, tras una temporada formidable, avisaba que estaba dispuesto a decirnos que el mejor de todos los tiempos podía ser él, y no Roger Federer o Rafael Nadal, casi hegemónicos en su dura y cordial batalla por el trono. Djokovic siempre corrió de atrás esa carrera.

¿Acaso no nos avisaba “Nole” su confianza en dietas y medicina alternativa si a él lo ayudaron a subir al N°1 del ranking? ¿Y acaso no nos avisaba también en ese libro su desconfianza a la industria farmacéutica y al poder de cualquier Estado para imponer políticas sanitarias? Nadie se imaginaba por aquel entonces una pandemia y menos aún que Djokovic terminaría forzando la cuerda hasta el último límite en el debate entre nuestras responsabilidades como parte de una comunidad y nuestros derechos individuales. Pero el tema hoy no es Djokovic. El tema son los libros deportivos.

Siempre tuve aprecio enorme a los libros. No sólo por el placer de la lectura (en vacaciones elijo novelas que aumenten ese placer y alejen cualquier cercanía con la cotidianeidad laboral). Aprecio a los autores que pasan años investigando un tema del cual los periodistas luego escribimos tras coleccionar información en apenas un par de días. Seguramente por eso debo tener cerca de dos mil libros sólo deportivos. De todos los deportes y en distintos idiomas. Algunos los abro sólo cuando debo escribir de ese tema. Y casi nunca me defraudan. Otros suelen combinar la información de rigor con la calidad literaria. Es el caso de “Open”, la biografía justamente de otro tenista, Andre Agassi, escrita en realidad por el periodista estadounidense A.J. Moehringer. Se trata de un escritor enorme, a quien Agassi le dio plena libertad para trabajar. El resultado es formidable. Cuando fue publicado el libro (una autobiografía demoledora, crítica sobre las presiones paternales a un niño que tiene que ser N°1) el mundo del tenis cuestionó a Agassi. Fue una mirada corta. Agassi quiere a su padre y quiere al tenis. Pero nos dice que el mundo suele ser algo más complejo que ganar o perder, como solemos simplificarlo nosotros, los periodistas.

Si me pidieran una recomendación de lectura deportiva de verano podría ubicar a “Open” en el tope de la lista (está traducido al español). Entre las novedades que fui acumulando de 2021 tengo también el libro de Salim Lamrani “El fútbol según Bielsa”. Lamrani fue algo más que traductor en la campaña europea de Bielsa. Apenas abrí superficialmente el libro cuando lo recibí meses atrás. La campaña más que discreta de Leeds en el inicio de temporada alejó a Bielsa del foco noticioso. Vi siempre casi todos sus partidos. No parecía un equipo de Bielsa. Por un gran artículo del colega Federico Cristofanelli veo que Lamrani cuenta en su libro la admiración de Bielsa por “Once anillos” el libro de Phil Jackson y su filosofía de trabajo en los famosos Chicago Bulls que lideró Michael Jordan. Y que las lecturas que Lamrani compartía con el plantel de Leeds incluían textos de “El Principito” de Saint Exupery, “La llamada de la Selva” de Jack London, “Los Miserables” de Víctor Hugo y “Legado, 15 lecciones sobre liderazgo”, el fabuloso libro de James Kerr sobre los All Blacks. Y que las sesiones con el plantel incluían además videos del ex presidente uruguayo José Mujica, el discurso “Tengo un sueño” de Martin Luther King, la canción “We shall overcome” (Nosotros venceremos) de Joan Baez y consejos de campeones como el propio Jordan, Muhammad Alí, LeBron James y Jonah Lomu, fallecida leyenda del rugby neocelandés, sobre la disciplina (“Hay que tener la disciplina de trabajar duro, no cuando todo el mundo te mira, sino cuando no hay nadie”).

Hoy se lee menos. O, en rigor, se lee de otra manera. Consumimos series, documentales, películas que se multiplican para alimentar las nuevas plataformas audiovisuales. Es cierto que el deporte vende ante todo sus goles de cada fecha. Premier, Bundesliga, Calcio, Ligue 1, Liga argentina o lo que fuere. Pero algunos de esos productos audiovisuales tienen hoy tanto valor formativo como un libro. Nos ayudan a entender mejor a los deportistas y al deporte. Nos ayudan también a entender mejor al mundo.

Tamaño texto
Comentarios