El Marginal: la temporada 4, un “descenso a los infiernos”

La nueva entrega de la serie que fue un fenómeno de rating llega hoy a la plataforma y retoma el hilo temporal de la primera parte. Se suman personajes y se ahonda la crudeza del relato.

EN UNA NUEVA CÁRCEL. Después del incendio de San Onofre, los protagonistas se reencuentran en Puente Viejo y reanudan sus rivalidades. EN UNA NUEVA CÁRCEL. Después del incendio de San Onofre, los protagonistas se reencuentran en Puente Viejo y reanudan sus rivalidades.

“Bienvenidos a Puente Viejo. Bienvenidos al infierno”, dice Pastor (Juan Minujín) cuando recibe a los Borges en el penal donde se reencuentran después del incendio de la anterior cárcel, San Onofre. Con esas palabras resume lo que será la cuarta temporada de la serie “El Marginal”, que estrena hoy Netflix. El relato es un descenso a lo peor de una prisión, que opera como el retrato de la cara más oscura de una sociedad y de la interioridad de los protagonistas, que deberán enfrentarse con más violencia y brutalidad que nunca.

La nueva trama redobla la apuesta y continúa el hilo temporal de la primera temporada, ya que la segunda y la tercera (de 2018 y 2019) fueron precuelas. Ahora se pone mayor énfasis en la crudeza y en la metáfora de la realidad carcelaria como un modo de transitar el infierno, siempre hacia lo más hondo. Por eso Pastor lee, en lugar de La Biblia, la Divina Comedia de Dante Alighieri: “Busca la libertad, que sabe cara, quien por ella de vida se desnuda”.

La cuarta temporada inicia meses después del motín que terminó con un incendio trágico en el penal de San Onofre, que se mostró en la primera temporada. En aquellos días Pastor, el ex policía Miguel Palacios, había entrado a San Onofre con otra identidad y una misión secreta. Allí se vinculó con Juan Pablo “Diosito” Borges (Nicolás Furtado) y la historia entre ambos incluyó amistad, amor, romance y traición.

Ahora se vuelven a ver las caras en Puente Viejo, una prisión regida por el despiadado Benito Galván (Rodolfo Ranni), después de que Pastor fue detenido tras un intento de fuga junto a Emma Molinari (Martina Gusmán) y sus dos hijos. La banda de los Borges, comandada por Marito (Claudio Rissi), llega al nuevo destino tras haber sido condenada a purgar cadena perpetua en San Onofre.

El reencuentro entre Pastor y Diosito revivirá fuertes sentimientos para ambos. A esta confrontación se suma César (Abel Ayala), quien fue trasladado allí, y lidera el grupo que representa a la Sub 21. Desde afuera, Sergio Antín (Gerardo Romano) operará para adueñarse del poder de la cárcel, enfrentando al director actual, y Emma trabajará para ayudar a Pastor en un nuevo y peligroso intento de fuga.

A todos les tocará, de una u otra manera, vincularse al clan de Coco (Luis Luque), el preso más poderoso de la cárcel, cuya familia incluye a los actores Facundo Espinosa y Ariel Staltari, el recordado Walter de “Okupas”.

Aunque la locación original de la serie había sido la ex cárcel de Caseros, el edificio fue reconvertido y la nueva temporada (al igual que la última, que se verá más adelante) tiene lugar en Puente Viejo, un penal de ficción que fue construido en una fábrica abandonada.

Los personajes

JUAN MINUJÍN (PASTOR)

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“Fue un placer y un desafío retomar un personaje que había dejado de hacer años atrás. Pero la serie con las temporadas segunda y tercera estaba muy viva. Estoy muy contento con el resultado, con cómo confluyen los personajes”, afirmó el actor.
En esta nueva entrega, el personaje encarado por Minujín, Pastor, se verá envuelto en un conflicto de su pasado, ya que reaparece Silvia, su ex esposa y mamá de Lucas. Por esa razón es que tendrá que ser astuto y muy inteligente.

CLAUDIO RISSI (MARIO BORGES)

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“El nuevo penal es algo extraordinario. Ya eso era muy motivador. El reencuentro con mi hermano, con Nicolás (Furtado), es muy grato. Con Gerardo (Romano) también y esta vez tuvimos más escenas con Juan Minujín. Hay una deconstrucción y reconstrucción de Mario Borges. El reencuentro con Juan sumaba mucho para no entrar en la misma dinámica. Borges tiene que ir a buscar el poder, no lo tiene”, afirmó el actor Claudio Rissi al comentar sobre la nueva temporada.

NICOLÁS FURTADO (“DIOSITO” BORGES)

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“Esta temporada recupera un poco la esencia de la primera. Es un placer reencontrarnos y trabajar juntos. Diosito tiene nuevos desafíos y como actor tuve que indagar en cosas distintas”. Ahora Diosito no tendrá los mismos privilegios y beneficios que sí tenía en San Onofre, como el acceso a las drogas y algunas salidas transitorias. Una vez que asume su nueva realidad, comienza a alejarse de las personas que lo perjudican, intentando retomar nuevamente las riendas de su vida.

GERARDO ROMANO (SERGIO ANTÍN)

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“Trabajar con Ranni fue muy interesante. Creo que fue estimulante saber que se terminaba la historia. Daba una suerte de melancolía anticipada”. Antín ascendió como Secretario de Seguridad Penitenciaria y las cárceles del país quedaron bajo su órbita gracias a un arreglo político que lo salvó luego del incendio de San Onofre. Pero un nuevo quiebre en el Gobierno pone en riesgo sus ganas de tener todo bajo su control e intenta ser el dueño de Puente Viejo, teniendo que enfrentar a Galván, el nuevo director.

MARTINA GUSMÁN (emma molinari)

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“Fue un placer reencontrarme con Juan, con el director Ale Ciancio. Fue puro festejo. Acá hay un montón de cosas que se cierran, que se entienden”, afirmó la actriz Martina Gusmán.
Pastor (el personaje de Juan Minujín),  pareja de Emma, intenta dejarla al margen de los conflictos que suceden en Puente Viejo, pero ella quiere colaborar desde afuera e incluirse en los planes que él tenga. Además, está dispuesta a correr riesgos.

Ariel Staltari (bardo)

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“Siempre estuvo la propuesta de sumarme a El Marginal, pero no pude. El cosmos quiso que pueda hacer las dos últimas y estoy muy contento”, afirmó el actor Ariel Staltari.
Junto a su suegro y sus cuñados viven en el Pabellón VIP.
Bardo tiene una personalidad impulsiva, violento y cobarde, muy parecido a Diosito en su primera temporada. La llegada de los Borges hace que su instinto de competencia y violencia salgan a la luz.

Abel Ayala (césar)

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“Espero que se pueda ver una Sub 21 muy poderosa. Hay muchas ganas de vengarnos de los Borges”.
Fue trasladado a Puente Viejo donde se recupera de los disparos que le dio Borges, con quien desea saldar cuentas ya que fue el que mató a casi todos sus amigos y le dejó una marca de por vida. Si bien la Sub21 lo considera como una leyenda viviente y un referente, él no acepta ser el líder que todos quieren y buscará seguir un nuevo camino.

Luis Luque (coco)

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Se pone en la piel del preso más poderoso dentro de Puente Viejo. Este personaje vive en un Pabellón VIP junto a su yerno, Bardo, sus hijos Enzo y Caspa y, las novias de estos últimos, Cielo y Alelí. Todos juntos son una gran familia: cenan, discuten por negocios y viven todos en una especie de departamento. Tienen una excelente relación con el Director, pero con la llegada de la banda de los Borges y de Pastor, su vida toma un giro inesperado.

Rodolfo Ranni (benito galván)

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Si bien se muestra como una persona de renombre, ex médico, amable y conservador, la realidad es que los presos le temen y tiene una personalidad que no suele mostrar con sus allegados. Tal es la semblanza del personaje que encarna el actor Rodolfo Ranni. Sin embargo, la sed de poder de Antín comienza a sacarlo de su zona de confort, pero cuenta con su mano derecha, el Jefe de Guardias Hugo Luciani, interpretado por Fernando Miró.

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