Sexualmente hablando: Wilhelm, el provocador

Pocos personajes en la historia de la psicología resultan más complejos e interesantes que Wilhelm Reich. Austríaco, perteneció a la segunda generación de psicoanalistas después de Freud y fue, sin lugar a dudas, una de las figuras más radicales y controvertidas del siglo XX.

Se dice que Reich tuvo “el don de no agradar a nadie”. Siempre molesto e incómodo, terminó por ser eyectado de los distintos círculos y asociaciones a los que se vinculó y también de los países en los que se estableció durante algún tiempo: en Austria fue acusado de escándalo, de Alemania huyó perseguido por los nazis, Dinamarca no le renovó el permiso de residencia, Suecia no lo aceptó, Noruega lo invitó a retirarse luego de cinco años, y fue expulsado del Partido Comunista y de la Escuela Psicoanalítica.

En Estados Unidos, su destino final, terminó acusado de “charlatanería y fraude” y encarcelado (en un acto verdaderamente inquisidor, quemaron sus obras, manuscritos y material de laboratorio). Murió en prisión, a causa de un sospechoso “ataque al corazón”, poco antes de salir en libertad condicional, en 1957. Tenía 60 años.

Pasión de juventud

Nacido en el medio rural de una familia judía no creyente, reveló en su obra autobiográfica “Pasión de juventud”, que se inició en las relaciones sexuales con “las criadas de la casa” y que desde temprana edad le resultó evidente la hostilidad que había entre sus padres.

Un hecho que lo marcaría fue el descubrimiento, siendo todavía un chico, de que su madre engañaba a su padre con uno de sus maestros. Debatiéndose entre el amor y el deber -y probablemente seducido por la imagen del gesto sutil pero indudable que le revelara el affaire- terminaría por confesarle el secreto a su padre. Tiempo después ocurre lo peor: su madre se suicida y al cabo de unos pocos años Leon Reich, el derrotado jefe de familia, muere a causa de una neumonía. Lo que pone al joven Wilhelm y a su hermano Roni frente a la granja familiar. Pero no tarda mucho en estallar la Primera Guerra Mundial, y ambos serán llamados a combatir. Luego se instalan en Viena donde, a fuerza de sacrificios y hasta de hambre, Wilhelm cursará sus estudios en la Facultad de Medicina. Luego, convertido en uno de los discípulos más brillantes de Freud, es admitido en la Sociedad Psicoanalítica de Viena. Se casó con una antigua paciente, Annie (el primero de tres casamientos), y tuvo dos hijas, Eva y Lore, y un hijo, Peter.

La coraza muscular

“Análisis del carácter” (1933) fue una de las obras fundamentales de Reich y uno de sus grandes aportes a la teoría psicoanalítica. Allí introdujo la noción de “coraza muscular”, entendida como la acumulación de frustraciones, sentimientos y emociones no expresados, que determina un organismo rígido y hasta una postura corporal, en el que la energía no circula, dando lugar a una persona con carácter neurótico por la imposibilidad de sentir placer.

Afirmaba que no había ningún ser humano sin este rasgo, la diferencia estaba en que en las personas “sanas” la coraza es flexible y cumple una finalidad protectora saludable. Así, sostuvo que la salud psicológica se basaba en la salud sexual, siendo esta energía la fuerza vital que nos mantiene sanos. “La energía sexual fluye en un organismo sano y se estanca en un organismo enfermo”.

Postuló que la sociedad en su conjunto también padece de una coraza represora, de la que debemos ser liberados, recuperando nuestra parte animal, que nos conecta con los ritmos naturales, los flujos de energía, la espontaneidad y lo vivo. Para lo cual, aseguró, es necesario cambiar las prácticas de crianza, algo que solo podría hacerlo posible una fusión entre el psicoanálisis y el marxismo. Una idea que, por supuesto, hizo que lo repudiaran ambas corrientes.

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