DESAFÍOS. El presidente electo dijo que no se puede construir un nuevo modelo sin acuerdos.

SANTIAGO, Chile.- Las calles desbordadas, la euforia plasmada en banderas, fuegos artificiales, cantos y lágrimas de alegría por el triunfo de Gabriel Boric, en el balotaje por la presidencia de Chile fueron un duro contraste con la reacción de los poderosos sectores que apoyaron al candidato de la derecha, José Antonio Kast. Durante la jornada de votación llovieron las denuncias de los comandos acerca de los problemas para llegar a los lugares donde estaban las urnas.
La reducción de frecuencias en el transporte público fue un obstáculo para que muchas personas llegaran a votar, aunque el gobierno lo negó, Boric dio cuenta de ello en su primer discurso como presidente electo, el domingo a la noche. En su mensaje se refirió a los derechos indígenas, a la igualdad de género y protección del medio ambiente, a la ampliación de los derechos sociales con “responsabilidad fiscal” y con acuerdos.
El educado pero tenso saludo del presidente Sebastián Piñera a quien será su sucesor también mostró que la transición tendrá que ser muy cuidada para evitar conflictos.
Pero, más allá de estos “gestos”, lo que mejor muestra la enemistad de las élites con el diputado de la izquierda, ex líder estudiantil y ahora presidente electo, el más joven en la historia de Chile, es la reacción de eso que se conoce como “los mercados”, y levantado alertas en la industria minera, preocupadas por la retórica sobre terminar con el modelo económico neoliberal de fuerte apertura a los mercados internacionales, impulsar un alza de impuestos y endurecer la regulación ambiental.
Mientras la calle abrazó eufórica la llegada a La Moneda de una nueva izquierda, el mundo del dinero se replegó ante la amenaza de un cambio de modelo.
El domingo, festejos; el lunes, la Bolsa de Santiago se derrumbó casi 8% en la apertura y la cotización del dólar frente al peso chileno tuvo el mayor salto diario desde noviembre de 2008, en plena crisis financiera. Eso deja clara la dimensión del desafío al que se enfrentará Boric a partir del 11 de marzo, cuando tome el lugar de Piñera.
El nuevo presidente tendrá que hacer equilibrio entre la ansiedad de sus votantes, que lo han elegido para que realice reformas estructurales, y una élite conservadora que teme a la incertidumbre de los cambios futuros. En su discurso sobre un escenario montado en La Alameda, la principal avenida de la capital, Boric dijo que el progreso económico chileno “tiene pies de barro” porque no llega a los más necesitados. Advirtió que su agenda honrará los reclamos del estallido social de 2019, que atenderá la agenda medioambiental frente a la depredación de las mineras y que impulsará cambios para fortalecer sistemas de salud y de educación que no dejen afuera a los pobres, y un sistema de jubilaciones “dignas para quienes trabajaron para hacer grande a Chile”. Esto último implica poner fin a las detestadas AFP, el sistema privado al que denunciaron con fervor los manifestantes durante el estallido social de 2019, y reemplazarlo por otro estatal y “solidario, sin fines de lucro”.
La rotunda victoria, por casi 12 puntos de diferencia, desmintió los pronósticos de las encuestadoras y de los medios de comunicación que insistían en que la diferencia entre los dos candidatos era mínima, de centésimas. Kast rápidamente reconoció su derrota con los primeros conteos oficiales.
La campaña que precedió a los comicios fue la más polarizada en el mayor productor mundial de cobre en tres décadas, desde la caída de la dictadura de Augusto Pinochet, pero finalmente el legislador respaldado por una alianza que incluye al Partido Comunista se impuso con el 55,85% de los votos sobre Kast, que logró un 44,13%, en una jornada marcada por una participación histórica.
La victoria es leída como un avance para la izquierda latinoamericana y reforzó esta tendencia en la región, donde la pobreza azuzada por la pandemia de coronavirus ha hecho que los electores se inclinen hacia los líderes que promuevan Estados de mayor tamaño y más gasto social.
Líderes de la región celebraron su triunfo, como el argentino Alberto Fernández en Argentina, el boliviano Luis Arce en Bolivia, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el peruano Pedro Castillo y el venezolano Nicolás Maduro.
“Entre los lineamientos del programa de Boric que más preocupan a los inversionistas están el aumento en la carga tributaria, el incremento en el gasto social y la reforma al sistema de pensiones”, dijo Mercados G en una nota.
Boric, apoyado por una coalición de izquierda con el Partido Comunista, ha moderado su tono en las últimas semanas y en su primer discurso como presidente electo llamó a generar amplios acuerdos, así como prometió avanzar en derechos sociales con responsabilidad fiscal y cuidando la economía. Sin embargo, también dijo que se opondría a proyectos mineros que “destruyan”, como un controvertido proyecto de hierro y cobre.
BCA Research dijo en una nota a clientes que espera una venta masiva considerable de acciones y divisas chilenas tras la victoria de Boric.
“Una vez que se asiente el polvo, podría surgir una oportunidad de compra en Chile. Se contendrá la volatilidad política y el Congreso rechazará las políticas extremas”, dijo la firma.
Las elecciones tuvieron la participación más masiva desde que se instauró el voto voluntario en el país en 2012, con 8,4 millones de votantes de los 15 habilitados para sufragar. (Reuters)







