La todoterreno del “Rojo” - LA GACETA Tucumán

La todoterreno del “Rojo”

Soledad González muestra su amor por Tucumán Central, con su familia como sostén.

04 Dic 2021
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EN FAMILIA. “Sole”, acompañada por su esposo, Sebastián Duarte, los pequeños Thiago y Jonás, y los trofeos.

El amor y la pasión por un club o, más “popularmente”dicho, por la camiseta, se sabe, no tiene limites ni se negocia. Por esa pasión uno es capaz de todo: viajar cientos de kilómetros, hacerse socio, comprar la última camiseta, “pelearse” con un amigo que es de otro club o hasta dejarse estampados los colores en la piel.

Si nos vamos a poner a hablar de amores, un claro ejemplo, que viene de la tribuna femenina, es el de María Soledad González, más conocida en su amado Tucumán Central como “Sole”.

González cumple, desde principios de 2020, la función de delegada de fútbol desde los Cebollitas hasta la Primera. Además, hace 22 años es la entrenadora del equipo de patinaje artístico (con 45 alumnas desde los tres años de edad, con varias campeonas provinciales, nacionales e internacionales) del club de Villa Alem. Pero el motivo principal por el cual tomó la posta de semejante empresa, como lo es el fútbol, tiene un justificativo: “comencé a conocer la historia del club con más profundidad y dije ‘¡guau!, Fuimos más que Atlético y San Martín’. Pero nos quedamos en el tiempo. Éramos el semillero más grande del norte. ¿Por qué no intentar volver a serlo?”, se preguntó. Y así puso manos a la obra.

Pero aparte del amor por Central, encontró el amor de su vida. Su marido, Sebastián Duarte (que colabora con el staff de entrenadores y además es hermano de Nahuel Duarte, que juega en la Reserva de Atlético), jugó en el “Rojo” y salió campeón de la “B” de la Liga en 2001. Tienen dos hijos, Jonas (8) y Thiago (10), que forman parte de ese semillero al que aspira volver a reflotar González.

Desde que llega cada día al club (lo hace de lunes a lunes, ya sea para entrenamientos o partidos, de local o visitante), “Sole” recibe el afecto de sus alumnas de patín, de los niños y jóvenes de fútbol y de los padres. “Es un orgullo tremendo, es lo que me hace dar ganas y fuerzas para seguir. El cariño que recibo es el regalo tan preciado a tanto sacrificio“, comenta Soledad.

Tanto sacrificio y tiempo en el club la pone ante una situación: estar poco con su familia. Pero ella, como sea, trata de darse un momento para ellos. “Sinceramente sólo cuando vuelvo a casa a la tarde desde el club o los fines de semana a la noche salimos con mis hijos, así no se sientan tan solos. Pero sé que esto será hasta que el club esté de pie nuevamente”, augura, pensando en un futuro no tan lejano.

Como toda persona que decide poner todo de sí para el bien de una institución, Soledad tiene sus ganas y aspiraciones de crecer en ella. “No formo parte de la comisión directiva del club, pero pronto lo seré. Todavía no pienso en una presidencia, pero me gustaría”, cierra esta mujer, que hace de los sueños una realidad.

Algo personal

María Soledad González tiene 36 años.
Profesión: profesora nacional de patín artístico.
Familia: Sebastián Duarte (esposo), Thiago y Jonás Duarte (hijos)
En el club: 22 años como profesora y uno como delegada de fútbol.

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