En qué consisten “las tres erres” del reciclaje - LA GACETA Tucumán

En qué consisten “las tres erres” del reciclaje

Sin mucho esfuerzo, cualquier ciudadano puede colaborar en la separación de residuos.

24 Ene 2021
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ECOPUNTO. La asociación civil Yungas de Pie.

Alejandro Daniel Castillo, gerente del Centro de Interpretación Ambiental y Tecnológico (CIAT), afirma que cualquier persona puede colaborar con la separación de residuos mediante las ya conocidas “tres erres” del reciclaje.

La primera es la “Reducción”, es decir, generar la menor cantidad posible de residuos. Luego viene “Reutilizar”, por ejemplo, usar un frasco de vidrio como vaso o taza. Y por último, el “Reciclaje”, para lo cual se necesita de la industria, que transforma el producto en algo similar o en otra cosa. Una silla de jardín, cuando se recicla vuelve a hacerse silla, pero una tapa de gaseosa no vuelve a ser tapa de gaseosa, sino que se convierte en silla”, aclara.

María Laura Paz Posse, presidenta de la Asociación Civil Ecosolidaria Yungas de Pie, explica que si bien la gestión de los residuos es responsabilidad de los municipios, a veces resulta insuficiente. “Nosotros apelamos a la construcción ciudadana en articulación con el municipio.”, remarca. Con su asociación poseen lo que se llama un ecopunto, donde los vecinos pueden dejar sus residuos reciclables. Estos son recogidos por el CIAT y a cambio, el CIAT brinda una ayuda económica que se destina a merenderos.

“Hay una intención de crear conciencia social y ambiental: lo que viene siendo como una recompensación lo transformamos en alimentos y lo llevamos a dos merenderos”, explica.

Paz Posse considera que nuestra tarea es transformar lo que era basura en residuo, y lo que era residuo en recurso.

LLAMADO. Los ambientalistas piden compromiso social.

“Uno hace el pequeño movimiento de tirar un envase o un pote de yogurt: si uno lo tira con restos de comida, es basura. Pero si lo lava y lo pone en un lugar de manera diferenciada eso significa que ya es un recurso. El plástico del pote de yogurt, por ejemplo, es un polietileno que se recicla. Se fabrica plástico con eso”, advierte.

Consumo indiscriminado

A quienes todavía no hacen todavía separación de residuos, los alerta: “no hay forma más sencilla que mirar las islas de plástico. Es espeluznante el consumo indiscriminado que tenemos y lo dañino que es para el ambiente y no para el futuro, sino para el presente del planeta”.

Insta, asimismo, a darnos cuenta de que el residuo es un recurso y da trabajo, y que en vez de enterrarlo, lo separamos y en ese movimiento ya hay gente que está obteniendo un ingreso.

Añade que es un cambio de paradigma y, en vez de enterrar la basura, hay que buscar enterrar la mínima cantidad y entender que también se beneficia a otros, a gente que vive del residuo.

Transformación

Con los residuos se puede hacer mucho. “En el caso de la planta de Tafí Viejo (con la que la asociación tiene convenio), están produciendo planchas de tetrabrik que sirven para la construcción, planchas que sirven para las paredes y chapas para techos. Nosotros, en el ecopunto tenemos un modelo de casa para ver y es absolutamente sustentable. Con el rescate del tetrabrik y las tapas, los plásticos duros, Tafí Viejo está haciendo ladrillos ecológicos con cemento, telgopor y plástico”, ejemplifica.

Hernán Macedo, asesor y coordinador municipal en las tareas de reciclado de Yerba Buena, comenta que con la separación de residuos se evita que la basura que tardaría miles de años en transformarse, tenga contacto directo con la tierra. “El vidrio puede reprocesarse infinitas veces, el papel y el cartón hasta 14 veces”, asevera.

“El de la basura es un problema del hombre, del ser humano y que, año a año, con distintos nuevos tipos de residuos que se van generando, es más complejo -sostiene-. Cada uno debe asumir la responsabilidad, hacerse cargo de lo que genera: compostar en casa para que se reduzca lo orgánico, separar los residuos, entregarlos al reciclador, colaborar con las acciones que los municipios ponen a disposición”.

“El reciclado -sigue- ahorra costos. Llevarlo y enterrarlo tiene sus costos. Separar evita que la basura termine en las bocatormentas y que contamine: es una cuestión de salud pública. Los microorganismos que genera la basura, con las moscas y demás, generan un impacto cuyo costo ningún municipio tiene cuantificado”.

El rol del reciclador

Macedo acota que muchas veces el reciclador no es reconocido como un agente que nos cuida y protege, sino que suele ser mal visto. “Nos ayudan a todos. Vos generás basura cuando no se puede recuperar. Cuando el material es recuperable, ya no estás generando basura sino entregando o cediendo materia prima para que sea procesada nuevamente. Ellos hacen ese trabajo: muchas veces tienen que meter la mano en una bolsa y separar lo que sirve y lo que no sirve. Es injusto que no se valore ese trabajo”, subraya.

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