El problema es un Estado que no es creíble

Por Pablo Pero, presidente de la Fundación Ipec.

19 Sep 2020
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Para poder encarar la solución de los problemas macroeconómicos actuales hay que tener un diagnóstico claro. Mi propuesta es la siguiente: el resultado de las PASO 2019 destruyó el crédito del Estado argentino. En ese momento, el déficit fiscal primario era menor a 1% del PBI y el déficit de cuenta corriente iba en vías de desaparición, sin embargo el riesgo país se disparó desde 900 puntos a 2.100 puntos. El riesgo país promedio del año anterior a las PASO fue de 750 puntos, el del año posterior, 2450 puntos. Un claro indicador de que el desafío es de crédito, de confianza.

El problema, que estalló ahí, no estuvo en la falta de dólares comerciales, ni en un gasto que no podía financiarse; estuvo en un Estado que no es creíble a la hora de emitir títulos de deuda. Desde el más simple de ellos: la moneda nacional, al más complejo que pueda imaginarse. Y esto es simplemente la consecuencia natural y sensata a partir de las declaraciones de Alberto Fernández, que como candidato, prometió no pagar la deuda, en las formas que sean.

No desconozco los otros problemas de la de la economía argentina; el anterior explotó en diciembre de 2017 por un déficit de cuenta corriente, es decir una necesidad de dólares que no podíamos cubrir. Esa necesidad se generó, en parte, por un gasto público mayor a los ingresos, el déficit fiscal. Ambos problemas estaban prácticamente solucionados en agosto de 2019. Desde ese día en adelante la cuestión fue otra. Cuando resolvamos este, tendremos que enfrentar cómo nos uniremos al mundo en forma competitiva; pero eso es un futuro cada vez más lejano.

El problema hoy es la falta de confianza en un gobierno en que parece calar muy profundo la negación de que los contratos importan. Que la palabra asumida vale. Lo demuestra día a día. Un Presidente que se desdice de sus afirmaciones más profundas. Y una gestión que rompe las buenas prácticas de la República: propone apropiarse de empresas, combate al capital, rompe los usos y acuerdos parlamentarios, relativiza la propiedad privada, y publica todo ello como un logro. No quiere entender, el gobierno, que el desarrollo humano surgió fuertemente cerca de los siglos XVII y XVIII, cuando el mundo comenzó a acumular más capital y crecer tecnológicamente, y esto se logró basándose en acuerdos institucionales, en buenas prácticas, entre aquellos que tenían capacidad de ahorro. Lo que suman son el respeto mutuo, la claridad y el consenso.

El camino

¿Qué sería recuperar la confianza hoy? Ello implica respetar los acuerdos y proteger las instituciones. La primera: la moneda nacional. Por lo tanto, no se puede proponer un déficit significativamente mayor al financiable con una emisión moderada. No se puede proponer más deuda, cuando apenas se está saliendo de una negociación. Y no se puede proponer más aumento de impuestos a cargo de un gobierno que no rinde cuentas. El presupuesto nacional, recientemente presentado y eclipsado por una conferencia de prensa del presidente el Banco Central (Miguel Pesce), propone hacer justamente todo esto.

Desde hace cuatro días el riesgo país es 1.100 puntos, al haberse reemplazado los bonos que el Gobierno argentino había repudiado por los nuevos del canje. Esta penalidad para el crédito local es aún mayor que la que teníamos previo a las PASO 2019. Sin embargo, ahora el camino es aumentar el déficit fiscal, y poner en jaque el balance externo. Al parecer, en vez de ir en busca del desafío del futuro, las autoridades se esfuerzan en buscar repetir los problemas que habíamos superado. Sin moneda que resguarde el valor no hay ahorro, y sin ahorro no habrá inversión. ¿Cómo va a generar trabajo y crecer de verdad la Argentina?

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