Se descartó la posibilidad de un femicidio en Villa Angelina

Las pericias demostraron que la pareja de Mansilla no estuvo involucrada con su muerte.

16 Junio 2020

La Fiscalía de Homicidios a cargo de Adriana Giannoni levantó la aprehensión de Mario Gustavo Pereyra, de 50 años. Las pericias y la autopsia del cuerpo de María Rosa “Marisa” Mansilla, de 46 años, determinaron que el hombre no estuvo involucrado en la muerte de su pareja, que murió de un disparo en el cuello.

El domingo por la noche, personal de la comisaría 9ª se presentó en una vivienda de pasaje Juanes de Artaza al 600, en el barrio Villa Angelina, ubicado al sur de la capital. Las personas que vivían allí explicaron lo que había pasado, sin embargo, se aprehendió como medida preventiva a Pereyra para descartar un caso de femicidio. También se secuestró un arma.


Pericias negativas

El jefe de la División Homicidios de la Policía, Diego Bernachi, le explicó a LA GACETA: “en la escena estaban las dos personas. Ante la mínima sospecha de que pudiera haber algo más, se le explicó al concubino que debíamos aprehenderlo hasta descartar otra hipótesis. El hombre lo entendió y cooperó en todo momento”.

Por otro lado, Bernachi también detalló que, tras la pericia, no se encontraron rastros de pólvora en el cuerpo de Pereyra, lo cual fortaleció la hipótesis de que se habría tratado de una muerte debida a un acto voluntario de la víctima.

El arma que terminó con la vida de Mansilla sería un revólver Bagual calibre 22.


Familias

“Entendimos la detención de mi tío porque nos explicaron que era necesaria dentro del proceso, pero sabemos también que las pericias mostrarán que no estuvo involucrado”, contó Noelia Pereyra, de 29 años.

La joven explicó que “Marisa”, como ellos la conocían, se había mudado con su tío Mario a un departamento del fondo de la propiedad familiar.

“Era una chica buena, no sabemos si venía padeciendo algún problema. Lo cierto es que ellos eran muy unidos: salían a comer a menudo o cocinaban y luego se quedaban brindando por varias horas. El domingo hicieron un asado y a la noche comenzaron a discutir, ella alguna vez mencionaba cosas que nunca las tomamos literales... nunca creímos que tendría un arma, por ejemplo”, describió Pereyra, aún sin entender el lamentable final de la historia.

“Mi hermana se despertó con el estruendo del arma y con los gritos de mi tío: ‘no, no, no, llamen a una ambulancia’. Llamamos a la emergencia pero para cuando llegaron no se podía hacer más nada”, cerró la joven. En la morgue judicial, la familia Mansilla prefirió no hablar públicamente por el momento.

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