Cristina, la mamá de Marcelo Zerrizuela, hace goles en el hospital

El DT de la Sexta siente orgullo por el trabajo que efectúa quien le dio la vida.

25 Mar 2020

Hace 42 años le dio la vida a uno de los muy buenos jugadores que tuvo Atlético en su rica historia. Hoy con sus 63 años, trabaja incansablemente para salvar la vida de miles de chicos que constantemente llegan al Hospital del Niño Jesús. De eso se tratan los días de Celia Cristina Ochoa, que se levanta a las 5 de la mañana para poder llegar a las 7 al hospital en la capital tucumana. Años atrás se la podía observar como una hincha más en el “Monumental” alentando al “Decano” y gritando los goles de su hijo. Hoy, la realidad es otra. Disfruta de sus nietos el tiempo que puede; la pandemia mantiene alerta a los trabajadores de la salud, como ella, que deben brindarse al máximo casi a tiempo completo.

“Sale a las 5, imaginate que tiene que recorrer 35 kilómetros, y a las 7 debe estar en el hospital. La vuelta es larga también, trabaja 12 horas, así que está llegando recién a casa cerca de las 21”, le cuenta a LG Deportiva sobre su mamá Marcelo Zerrizuela, delantero que jugó en el “Decano” en la primera década de este milenio.

Cristina tiene un amor incondicional por su profesión y su entrega es tanto dentro como afuera del hospital. “Me llama entre cinco y 10 veces al día para recordarme los cuidados. Me dice que no lo haga por mí, sino por todos”, cuenta orgulloso “Iguana”.

Para la enfermera universitaria que diariamente recorre la guardia de emergencia del Hospital de Niños, la actividad que realiza no es un sacrificio, sino más bien un compromiso con la sociedad. “Ser enfermera para mí es todo. La enfermera pone la vía, cura, habla, cura el alma. Nosotras nos olvidamos a veces días del cumpleaños, del Día de la Madre, de Navidad o de fin de año. Si nos toca, venimos contentos a realizar nuestra labor. Les deseo lo mejor a todos los que están brindándose por la salud en este momento tan delicado”, dice Cristina.

Tan grande es la devoción que tiene Cristina que enseñó el camino a una de sus hijas, Sandra Zerrizuela, de 40 años, que también transita con orgullo los pasillos del hospital con su mamá. Por supuesto que, además del orgullo que tiene la familia por ellas, con la amenaza del coronavirus latente la incertidumbre crece. “A ellas les encanta y no quieren dejar  de ir por más que saben que si se da un caso de coronavirus en el hospital van a tener que cumplir la cuarentena sí o sí. Ellas disfrutan de lo que hacen, aunque nosotros lo vivimos distinto, con algo de miedo y preocupación”, confiesa Marcelo desde Salta.

A pesar de sentirse preocupado, el técnico de la Sexta división de Atlético no esconde el amor y orgullo que tiene por su mamá. “Ella sólo piensa en sus niños, viaja todos los días, con lluvia o calor para luchar por lo que ama: su profesión. Es una enfermera de alma, corazón y vida”.

Los Zerrizuela saben muy bien cuál es el único mensaje para dar en estos momentos: quedarse en casa, porque esa es la única herramienta que tenemos todos para combatir el virus que se transformó en pandemia.

A la hora de despedirse, Cristina demuestra toda su nobleza, no escatima los deseos y, como buena creyente, deja un mensaje: “que Dios nos cuide la familia, los hijos, los nietos a todos nosotros. Yo, con todo lo que recibo aquí, puedo decir que mi trabajo es el mejor pago en este mundo”.

Con el paso del tiempo, Marcelo cambió los goles por el buzo de técnico. Su mamá, en cambio, sigue firme junto a los niños.

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