Casi tres millones de personas recibieron el 2020 en las playas de Río de Janeiro

En total, fueron 16,9 toneladas de pólvora que, distribuidas desde 10 balsas, brindaron durante 14 minutos un espectáculo visual que dejó atónitos a los asistentes en la playa de Copacabana.

01 Ene 2020

La emblemática ciudad brasileña de Río de Janeiro concluyó la década con un nuevo récord en su tradicional fiesta de Año Nuevo, con 2,9 millones de personas que concurrieron a la icónica playa de Copacabana para disfrutar del espectáculo de luces, música y color que dio la bienvenida al 2020.

Con trajes blancos y espumante en las copas, cariocas, turistas brasileños y extranjeros, asistieron al espectáculo de pirotecnia en la fiesta de fin de año conocida en el país tropical como "Reveillón".

En total, fueron 16,9 toneladas de pólvora que, distribuidas desde 10 balsas, brindaron durante 14 minutos un espectáculo visual que dejó atónitos a los asistentes en la playa de Copacabana, consignó hoy la agencia Efe.

Acompañado de música clásica, samba, funk, el show de fuegos artificiales se destacó por efectos en tercera dimensión.

Muchos de los turistas que disfrutaron de la fiesta de Año Nuevo, arribaron desde tempranas horas del martes 31 a la playa de Copacabana, para reservar un lugar privilegiado al borde del mar para ver el espectáculo.

Con la llegada del 2020, se vieron las ceremonias tradicionales de Año Nuevo, como saltar las siete olas a media noche y lanzar flores al mar como ofrenda a Lemanjá, la diosa del mar, para pedir deseos.

La fiesta se extendió hasta altas horas de la madrugada con presentaciones musicales que se distribuyeron en varios palcos por los casi cuatro kilómetros de longitud que tiene la playa más icónica de Brasil.

El cantante de samba Diogo Nogueria y la batería de la escuela Mangueira fueron dos de los espectáculos musicales más aplaudidos de la noche.

La bienvenida del nuevo año también estuvo presente en el Cristo Redentor, el símbolo más representativo de Brasil y principal sitio turístico de Río de Janeiro.

La gigantesca estatua de 38 metros de altura que con sus brazos abiertos bendice a la "cidade maravilhosa" desde hace 88 años recibió una iluminación especial con base en proyecciones multicolores que podían verse desde diferentes partes de la capital fluminense. (Télam)

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