Miniserie / por NETFLIX
Puntaje: regular
No es que las risas grabadas sean un pecado mortal, a fin de cuentas conformaron la columna vertebral de las sitcoms durante décadas, pero a esta altura de la historia suenan forzadas y fuera de lugar. Tal vez “The big bang theory” haya sido el último show en las que realmente funcionaron. Pero en el caso de “Feliz lo que quieras” la reacción que motivan es preguntarse “¿de qué se está riendo esta gente?” Porque los chistes, para ser sinceros, están lejos de producir ese efecto.
Será porque el concepto mismo de esta miniserie de ocho episodios, estrenada por Netflix en el marco de su aluvión de productos navideños, se adivina pasado de moda. Hay un padre gruñón y chapado a la antigua, policía para más datos (Dennis Quaid, absolutamente fuera de tono) que funge de Rey Sol. A su alrededor gira la familia, que es grande y variopinta. Estamos en la semana previa a la Nochebuena y todo se hace como papá dice o habrá consecuencias. La hija menor, Emmy (Bridgit Mendler), llega de California con su novio músico (Brent Morin). Sobrarán los malentendidos, las redenciones, la lágrima fácil y alguna pizca de humor negro. Cero originalidad.







