Sociedad

El hombre del rugby que busca un cambio entre los condenados de Villa Urquiza

CHARLA. Perondi se ganó el respeto de los reclusos de Villa Urquiza, a los que entrena desde hace cuatro año. LA GACETA / JUAN PABLO SÁNCHEZ NOLI

El hombre del rugby que busca un cambio entre los condenados de Villa Urquiza

Desde hace cuatro años, Patricio Perondi y un grupo de amigos llevan adelante "Un Pase a la Libertad", el programa de inclusión social que se vale de los principios del deporte de la ovalada.

16 Nov 2019 Por Leo Noli

En la más infinita de sus soledades, Patricio regulaba en baja y analizaba el pedido de Bernardita, su hija adolescente. Una tarde en el Salvador (predio de Lawn Tennis) entendió que algo tenía que hacer. Por algún lugar había que empezar a cambiar el pensamiento de chicos de escasos recursos cuya visión de un ídolo de carne y hueso se traducía al delincuente de la familia.

Raro el asunto, pero cuando los sueños carecen de visa con traspaso al más allá de la marginalidad conocida, el choque contra la pared es inminente. Al día de hoy sucede, lamentablemente.

Perondi, Fabricio Schiavo, René Sueldo y Agustín Paliza fueron algo así como náufragos en una isla desierta rodeada de tiburones blancos, al inicio. Miedo, jamás sintieron. “Sabés que no. Me di cuenta de que el que va a la cárcel a hacer algo por los internos es respetado, y más si no les fallás. ‘Si este tipo no nos viene a mentir, quiere decir que nos viene a dar una mano’, esa esa su valoración, entonces hay un respeto absoluto”, explica Patricio, hoy flamante papá Facundo (también tiene a Lupita), su primer hijo varón- y a quienes los reos le entregaron su confianza el día después de uno los momentos más dolorosos que le tocó sobrellevar.

“Un jueves mi vieja me llama y me dice que mi papá estaba mal. Tres días después falleció por una pancreatitis fulminante. Ese mismo lunes, destrozado como estaba, fui al penal”, la mayoría de los reclusos que Perondi y compañía dirigen provienen de diferentes alas de la prisión: desde máxima seguridad a delitos federales, asesinos comunes o rateros de baja escala con causas acumuladas.

Esa mañana de lunes, hace un año, los reos cerraron un círculo de afecto especial con “Pato”. “Sentía que no podía fallarles”, en su respuesta hay un argumento enorme y sólido. “Pato” entrena a los reos más conocidos de la provincia, y a todo aquel que desee unirse a Un Pase a la Visa pensando en la inclusión. Porque confía en el cambio radical.

“Creo que no va más la teoría del garrote y también creo que si esta gente cumple su condena debe salir con los recursos necesarios para no volver a caer en el mismo pozo. No debe ser así. Hay que hacer lo contrario, ayudarlos a cambiar… Había tipos que robaban hasta cuatro veces por días. ¿Y si yo con este programa los alejo de eso y les demuestro que hay otras formas de encarar la vida? Que se recuperen cinco de los 60 que tengo, con eso ya estamos aportando una granito de arena a la sociedad”, Perondi fue tan criticado como si él mismo hubiera robado o asesinado.

“Desde mi propio club (Lawn Tennis) hubo gente que cuestionó cómo unas ‘lacras’ podían usar la camiseta que la dirigencia nos había donado con la mejor de las ondas positivas. Entre quienes pensaban así y los que están acá adentro, no había una diferencia, creo. Bah, en realidad, sí la hay, y es que esta gente jamás tuvo la oportunidad de recibir una educación como corresponde. Te lo resumo así: al principio del programa hicimos que cada interno escriba en un papel su sueño y lo ponga dentro de un globo. Había reos que le pedían al de lado ayuda. No sabían ni leer ni escribir. Si yo a esa gente no le doy los recursos para volver a reinsertarse en la sociedad es obvio que caerán presas de nuevo”.

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VICTORIA. El 3 de octubre pasado, UPAL le ganó un partido histórico a un combinado de Gendarmería. LA GACETA / JUAN PABLO SÁNCHEZ NOLI

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 La colonización de los valores del rugby entre asesinos comenzó con reglas básicas. “Uno de los primeros cambios fue cortar con el mangazo. A las cosas había que ganárselas. A las dos semanas de iniciado el programa vienen Los Pumas a Tucumán. Hasta los calzoncillos quisieron sacarles, cuando fueron a visitarlos al penal. Si vos tenés todo el tiempo un perro atado y lo castigás constantemente, cuando lo soltás, seguro, te muerde. Esta gente era así. Les fuimos explicando y empezaron a cambiar. Dejaron de ir descalzos y de jean a las prácticas, por ejemplo”.

“Mirá cómo son las cosas que a los tres meses llevamos a un tercer equipo, creo quera Tucumán Rugby, y ya podíamos poner la ropa en el piso y preguntar quién necesitaba una camiseta, un short, medias. El que necesitaba, pedía. Lo mismo pasó con el tercer tiempo: primero los invitados, después ellos”.

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A TODOS. Perondí y compañía entrenan reclusos de máxima y mínima seguridad. LA GACETA / JUAN PABLO SÁNCHEZ NOLI

Uno de los mayores aciertos de la gestión fue acertar con el cronograma semanal de actividad. Leyendo y estudiando, Perondi concluyó que los días más importantes para aplicar el programa eran los posteriores a los días de visita. “Cuando se va el familiar, el recluso entra en caída libre, se deprime. Por eso arrancamos los lunes y jueves. Era como no darle tiempo al bajón”.

“Hay gente que está en contra de lo que yo estoy haciendo”, el punto de quiebre sale de adentro, del mismo pulmón del penal. Hay quienes sostienen que el garrote debe dominar la escena y esa constante búsqueda del cambio.

Desde la dirección, a cargo de Félix Concha, el apoyo fue pleno hacia Perondi y sus compañeros. Villa Urquiza continuará siendo eternamente un ente recaudador de castigos; será el Purgatorio terrenal, pero desde hace un tiempo ha buscado dar un giro a las formas.

En Villa Urquiza, próximamente, se inaugurará una escuela de oficios. Además hace poco abrió sus puertas la nueva escuela donde se puede completar la primaria y el secundario. Hay un campo de siembra y viejos talleres de cocina, pastelería, entre otras posibilidades de salida laboral. Bromeando, Concha asegura que el predio no estará en una playa del Caribe, pero tiene las comodidades de un cinco estrellas.

“Yo considero, te juro por Dios, que la gran mayoría de los internos es gente que no ha tenido educación. No ha tenido una oportunidad en la vida. El rugby es un buen camino, te abre puertas. Pensaban que era un deporte de elite, hasta que se dieron cuenta de que es todo lo contrario. El rugby es inclusión. Jugamos contra todos los equipos de la provincia, ganamos un partido histórico contra Gendarmería, y todos jugados con el máximo respeto. Avanzamos y crecimos”.

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BUSCA UN CAMBIO. Si bien lo hace ad honorem,

Cerrar el círculo

Si bien los avances han sido sostenidos y positivos, los entrenadores sienten que todavía falta una pata en la mesa. “La idea es que una vez que los tipos empiecen a gozar de beneficios extra muro nosotros podamos engancharlos con un trabajo. Diego Mas, por ejemplo, ha ofrecido su empresa como parte de un programa de reinserción laboral. Es muy valioso su aporte”, agradece Perondi.

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Alain Ferreyra purga una pena de 14 años. En 2014 fue condenado -junto a Alfredo Ibarra- por el asesinato del cabo Mario Sebastián Rodríguez. En Villa Urquiza lo llamaban el “Matacobani”. Hubo un antes y un después de Ferreyra en el penal. El antes, el de los puños, le dejó una marca en el rostro. Lo abrieron con una gillette. Y el después, lo tiene como un artesano de la carpintería. Su esposa recibe sus obras y las vende. Es su manera de aportar algo a la familia, desde el encierro. Dicen, trabaja tan bien Ferreyra que está con trabajo pendiente. Por vergüenza, su esposa no dice que su marido está preso. Teme que le den la espalda. Otro preso conocido y con dotes para la carpintería es Walter "Chichilo" Acevedo.

Alain es hijo de Mario Ferreyra, ex comisario y líder del Comando Atila. El “Malevo” se despidió a la brava de este mundo. Imputado en una mega causa por el funcionamiento de un centro clandestino de detención durante la última dictadura militar en el ex arsenal Miguel de Azcuénaga, se fugó de Tribunales a paso de hombre con una granada en la mano. Días después, Gendarmería fue a detenerlo y se suicidó ante una cámara TV. Se suicidó en vivo y en directo para todo el país.

Alain mamó el estilo de su padre. Franco, otro de sus hermanos, igual. Hoy cumple una condena por haber baleado y asesinado a un comerciante, José Díaz, en 2015 en Alderetes.

El antes de Franco, aseguran, era la oscuridad. El ahora de Franco está vinculado al camino de buscar el perdón y estudiar abogacía, mientras juega al rugby con el equipo de UPAL.

El Purgatorio, entonces, ¿reforma?

“Pueden estar o no de acuerdo conmigo, lo sé, pero creo que sí puede haber un cambio y yo lucho por eso”.

Perondi no dejará de luchar por lo que él cree.

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