La caída en el rating puso al canal AMC en una encrucijada. En público la defensa de “The walking dead” se mantuvo inalterable, mientras por lo bajo las especulaciones eran de toda índole. La cancelación del show, uno de los más populares de la historia de la televisión, no le sonó descabellada a los ejecutivos que manejan los números. Finalmente se decidió darle otra vida a la serie cambiando de showrunner. Scott Gimple fue eyectado y en su lugar ingresó la habitual guionista Angela Kang, con nuevas ideas y una misión cuesta arriba: reconquistar a la audiencia que había tirado la toalla al cabo de tantos años anclados en el apocalipsis zombi. TWD empezaba a oler a naftalina, atrapada en una fórmula repetida como un loop.
Kang introdujo durante la temporada pasada el arco argumental de los Susurradores -uno de los clásicos del cómic de Robert Kirkman en el que se basa la serie- y encontró a la villana apropiada para renovar la tensión. Se sabe que en TWD, mucho más peligrosos que los zombis son los humanos que se pasan de la raya. Alpha, interpretada por Samantha Morton, protagoniza un juego de opuestos con Michonne (Danai Gurira), cuyo liderazgo está marcado por la desaparición de Rick (Andrew Lincoln), a quien todos creen muerto pero -se sabe- volverá con forma de película. La de Alpha y Michonne es una batalla de mujeres empoderadas que tiene fecha de vencimiento, porque Gurira ya anunció que no seguirá en TWD.
Daryl (Norman Reedus) y Carol (Melissa McBride) se pasaron los tres primeros capítulos de esta décima y promisoria temporada enfrascados en sus discusiones de siempre. Ya llevan demasiado tiempo sumidos en esa dinámica de atracción y rechazo, un nudo que Kang tendrá que desatar de una vez por todas. Mucho más interesante es el camino de Negan (Jeffrey Dean Morgan), liberado de la prisión a instancias del padre Gabriel (Seth Gilliam) y sujeto a la pregunta: ¿transita hacia la redención o prepara la venganza?
El pronunciado bajón que tocó fondo en la temporada 8 obligó al replanteo de TWD. A partir de allí el show recuperó parte de la mística, más allá de la permanente renovación del elenco, aunque mantiene una deuda. Volver a atrapar, en base a la magnética mezcla de fascinación y angustia que supo contagiar, es su compromiso.
BUENA
SERIE / POR FOX







