La CTA aprueba su regreso a la CGT, aunque sin desaparecer

La Central de los Trabajadores Argentinos respaldó al candidato presidencial Fernández.

ENCUENTRO SINDICAL. Yasky y otros referentes, junto a Fernández, sobre el escenario del  Congreso de la CTA. ENCUENTRO SINDICAL. Yasky y otros referentes, junto a Fernández, sobre el escenario del Congreso de la CTA.
04 Octubre 2019

Una ruptura entre dos de las principales centrales gremiales del país quedaría atrás, luego de casi tres décadas.

El Congreso Anual Ordinario de la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA) aprobó ayer “el regreso al seno de la Confederación General del Trabajo (CGT)”, luego de las divisiones producidas a partir de 1991. Además, respaldó la necesidad de refundar “el pacto social en la Argentina” sobre la base del “diálogo y el tripartismo”.

Al concurrido encuentro de la CTA asistió el candidato a presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández, quien recibió el respaldo del Congreso con miras a las elecciones generales del 27 de octubre.

El jefe de la CTA, Hugo Yasky, ratificó en el microestadio del Club Atlético Lanús, en el sur bonaerense, la necesidad “de regresar al seno de la CGT para fortalecer la unidad del movimiento obrero en una única central”. Aclaró que esa política no implica “la inmediata desaparición de la entidad” gremial.

“Luego de años de políticas neoliberales que llevaron al desastre a los trabajadores, este Congreso definió con madurez y responsabilidad política el comienzo del sinuoso camino que conducirá a un diálogo difícil pero imprescindible para lograr la unidad”, aseveró el dirigente docente. Estuvo flanqueado, entre otros referentes gremiales, por Roberto Baradel (Suteba), Sonia Alesso (Ctera), Roberto Pianelli (subtes), Claudio Marín (telefónicos) y Pablo Micheli.

En el encuentro, la CTA aprobó “el comienzo de una reunificación histórica para el movimiento sindical”. Y ratificó además un documento, en el que sentó las bases de ese proceso y de un nuevo “pacto social”.

Fernández dio un discurso en el Congreso. “Cuando miro el presente y miro lo que vamos a encontrar, es casi el país que recibimos en el 2003”, señaló. Y agregó: “el daño que al país le hizo salir de la convertibilidad, que nos costó una devaluación del 300 por ciento, es casi igual al que hicieron los cuatro años de gobierno de Macri, que nos costó una devaluación del 500 por ciento”.

Repaso histórico

La historia de la CTA, fundada entre otros por el fallecido Germán Abdala y el ex jefe de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) y de la central, Víctor De Gennaro, comenzó en 1991. Surgió luego de que sus principales dirigentes se fueran de la CGT por “el respaldo de sus jefes a las políticas menemistas”; el llamado “Encuentro de Burzaco”, del 17 de diciembre de 1991 sería el puntapié inicial de una central que fuera la contracara de la CGT. Un centenar de referentes gremiales de varias organizaciones se reunieron entonces en un recreo. Determinaron “la vuelta a fojas cero para transformar la bronca en esperanza”. Consignaron tres ejes: la recuperación de la identidad como clase trabajadora, la defensa de la autonomía frente a los partidos y el Estado y una política hacia todos los desocupados.

El 14 de noviembre de 1992 sesionó el “Congreso de los Trabajadores Argentinos”, lo que dio lugar a las siglas CTA, en Parque Sarmiento. Así se constituyó la central que, en sus orígenes, se conformó en especial con gremios del sector público alejados de la CGT, y que determinó la afiliación directa trabajadora y la votación directa de sus dirigentes. Desde sus inicios y hasta 2006, el secretario general fue el estatal De Gennaro, a quien sucedió el docente Yasky (Ctera) y, en 2010 y tras el enfrentamiento electoral interno producido entre dos nóminas, triunfó el también estatal Pablo Micheli (ATE).

En su nacimiento, la CTA nació se pronunció -como ayer lo hizo Yasky- por la construcción de “un nuevo modelo sindical y la necesidad del recambio de sus protagonistas”, aunque la central obrera, luego de 30 años, nunca pudo obtener la personería gremial.  Rencillas internas y diferentes metodologías y concepciones político-gremiales determinaron luego su partición, lo que dio origen a la actual central de Yasky y a la llamada CTA Autónoma de Micheli (CTAA) que, del mismo modo, se quebró en dos y dio origen una tercera versión de la CTA, dirigida por Hugo Godoy y Ricardo Peidro. (Télam)

El posible acercamiento de las centrales obreras generó el rechazo de un sector

En la “vieja guardia” de la CGT cuestionan el acercamiento de la CTA a Fernández

CENTRAL OBRERA. La CGT tiene sede en Azopardo 826, Buenos Aires. CENTRAL OBRERA. La CGT tiene sede en Azopardo 826, Buenos Aires.

Referentes de la “vieja guardia” de la CGT rechazaron de plano la posibilidad de que los gremios de la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA) del docente Hugo Yasky regresen al seno de la central obrera histórica. También cuestionaron la posibilidad de que el candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, se pronuncie a favor de algún dirigente gremial para su liderazgo.

Esa situación fue blanqueada sin sutilezas por el secretario general del Sindicato de Conductores de Trenes La Fraternidad, Omar Maturano, uno de los principales dirigentes de conducción de la CGT (secretario de Políticas de Empleo) y número dos de la estratégica Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT).

El ferroviario rechazó la posibilidad al disertar durante un almuerzo gremial, en el que participaron más de 50 secretarios generales de gremios adheridos a la CGT y a las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas. En la ocasión, Maturano se preguntó “quiénes son los que procuran vender ahora una supuesta unidad del movimiento obrero”. A continuación, se respondió: “son los mismos que, al igual que ocurría cuando existían todavía tres CGT, nos castigaban a través de los medios y nos acusaban de burócratas”.

Deciden los trabajadores

El dirigente ferroviario también dedicó palabras a Fernández. “No es posible hacerle caso al futuro presidente si viene ahora a decirnos a quién ubicar al frente de la CGT, porque esa posibilidad solo puede ser decidida por los trabajadores”, remarcó, con énfasis.

Maturano afirmó que en el futuro gobierno los trabajadores deben ocupar un lugar en organismos como el PAMI, la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) o la Anses. “El país que viene no tendrá nada de alegre, porque transcurrirán sin duda dos años de sufrimiento”, consideró el referente gremial.

Las palabras de Maturano fueron refrendadas por aplausos de sus pares, quienes se congregaron en un almuerzo en el centro deportivo de los municipales porteños en el barrio de Núñez. Participaron Carlos Acuña, Andrés Rodríguez, José Luis Lingeri, José Luis Barrionuevo, Hugo Benítez, Juan Martini, Luis Cejas, Carlos Sueiro, Abel Frutos, Julio Piumato, Argentino Geneiro y Amadeo Genta, todos de la CGT.

Lingeri fue categórico al precisar que “no será convalidada ninguna otra central obrera por afuera de la CGT”. Ratificó que su actual conducción tiene mandato hasta agosto de 2020, y puntualizó que “si es preciso adelantar las elecciones, se verá en su momento”.

El jefe del gremio de Obras Sanitarias señaló su “convicción” de que Fernández ganará el 27 de octubre. “No hay que bajar los brazos y volver a la cultura del trabajo”, sostuvo.

Manifestó luego que la llamada “vieja guardia” sindical ofrecerá “todo lo que pueda para esa victoria”, aunque aclaró que “el poder real que acompaña a Fernández está constituido por los gobernadores y la CGT”. Y apuntó a la CTA, al expresar que “no es cosa de acercarse a los candidatos para obtener prebendas” posteriores.

Acuña, cosecretario general de la central obrera, puntualizó a su turno que “la CGT está integrada por federaciones a las que hoy no pueden los alcahuetes decirle lo que deben hacer”, y concluyó: “Se abrirán las puertas de la CGT, pero no como CTA”. (Télam)

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