Sociedad

Así fue el simulacro de rescate en el río Muerto, al pie del cerro San Javier

Así fue el simulacro de rescate en el río Muerto, al pie del cerro San Javier

El personal de Emergentología actuó con ayuda del helicóptero del 911. En el cauce del río atendieron a las víctimas, que fueron trasladadas en el helicóptero del 911.

23 Sep 2019

Los llantos de dos mujeres se oyen a la distancia y también el grito desesperado de un hombre herido. El rugido de las hélices del helicóptero llega desde el aire. Los rescatistas están cerca. Cada vez hay más gritos. Parece que hay varios heridos. El chofer de una combi acaba de perder el control, pisó la banquina y se desbarrancó unos minutos antes al cauce del río Muerto. Entre las piedras del río sin agua, al pie del cerro San Javier, los heridos piden ayuda. Una mujer embarazada tiene el rostro con sangre y una herida que, a simple vista, parece grave a la altura de la rodilla.

-¡Ayuda! ¡Ayuda! Mi esposa está embarazada- grita un hombre de unos treinta años.

-¿Dónde está mi hermana?- dice una mujer en medio de llantos.

Un helicóptero está cada vez más cerca. El rugido del helicóptero le da un fondo más dramático a los quejidos desesperados de los heridos. A media mañana, el sol se cuela entre los árboles y penetra hasta los senderos del río.

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Los rescatistas llegan en el helicóptero del 911. La aeronave aterriza en un descampado a unos 500 metros del río, donde cayó la combi. Es lo más cerca que puede llegar. La zona es complicada para trabajar, pero hay que actuar igual.

Enfermeros, médicos y bomberos coordinan el rescate. Hay heridos que deben ser llevados en el mismo helicóptero en el que llegaron los rescatistas. Los expertos en emergencia comienzan la categorización de las víctimas. El rojo es para lo que están en situación grave. El verde para los que están golpeados pero pueden moverse por sus propios medios. El amarillo para quienes tienen lesiones, pero pueden agravarse. En caso de que haya muertos se los identifica con el color negro. De ese modo, cuando llegan los médicos saben quién tiene prioridad de atención.

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Karina Loto es médica en emergentología del Siprosa. Ella coordina al grupo que empieza la categorización de los heridos. Es la primera en llegar al lugar de la tragedia. “Estamos haciendo un curso de aeroevacuación; es el octavo para la Dirección de Emergencia Sanitaria y está destinado a médicos y enfermeros –explica Karina-; el grupo se capacitó durante cuatro días intensos, donde vieron temas como aeronáutica, supervivencia con Gendarmería y lo que hacemos ahora es el ejercicio final que es una simulación de un accidente con víctimas múltiples, en un lugar hostil, donde el acceso es por medio de un helicóptero –resalta la médica-; nos formamos en grupo de cuatro para iniciar el rescate”, agrega.

Rocío Figueroa es la mujer que tiene un embarazo de 36 semanas y que quedó tendida entre las piedras. Ella estudia enfermería y está en segundo año en la Universidad San Pablo T. “Me parece excelente esta práctica, porque una cosa es la teoría y otra muy distinta es estar en un lugar donde ha ocurrido una tragedia”, afirma. La mujer presenta dislocación de rodilla izquierda, fractura de pelvis, signos de shock y escoriaciones múltiples. Todo eso para el simulacro.

Los expertos contabilizan 12 personas en el cauce del río. Algunos están atrapados entre los arbustos y los árboles; otros quedaron encima de las rocas del río sin agua. “Algunos de los que están aquí nunca estuvieron en una situación de emergencia –detalla Francisco Barreiro, director de Emergentología de la provincia-, hoy tenemos gente de Corrientes y de San Juan que vinieron a capacitarse –precisó-, más allá de los conocimientos teórico y prácticos que recibieron en la semana, se llevan una experiencia de simulación de algo que ocurre muy frecuentemente que es la aeroevacuación de pacientes lesionados”, remarcó.

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En estos casos la clave es la rapidez con la que se actúa, la toma de decisiones correctas y el trabajo en equipo. Un joven con heridas en la cabeza deambula por el borde del río en busca de su hija. A los gritos pregunta por ella. Un médico lo ayuda a sentarse sobre una piedra y trata de calmarlo.

-Tranquilo, amigo. Estás bien. Quédate aquí sentado que yo voy a buscar a tu hija, le dice en tono firme. Luego, el médico sigue el recorrido por entre las demás víctimas.

En un segundo, el joven se levanta, otra vez, a los gritos. Los nervios y la angustia de pueden ver en su rostro así como la sangre seca en la frente y la mejilla derecha. Miriam Clelia Aramburu, médica de emergentología, estuvo a cargo de la coordinación general del simulacro. “Por octavo año consecutivo podemos trabajar con médicos, enfermeros, que asisten a Tucumán desde todo el noroeste, porque tenemos personal de Jujuy, Salta, Santiago el Estero, Corrientes, La Rioja y algunos de Catamarca –ennumeró-, hoy culminamos con esta actividad que nos permite evaluar la respuesta que tiene el sistema sanitario ante estas situaciones, por eso hoy es el broche de oro, la gente se prepara para esto: tanto en los contenidos teóricos como en la práctica; aquí deben aprender desde cómo ingresar a la aeronave hasta la manera de actuar con las víctimas”, precisó.

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El simulacro lleva tres horas intensas para un total de 16 grupos, divididos en cuatro integrantes. El piloto hizo todos los vuelos necesarios para trasladar a los rescatistas desde el Aero Club Tucumán hasta el lugar del siniestro. Las heridas de las víctimas parecen reales. El maquillaje estuvo a cargo de Diego Gallardo y Ezequiel Paul, quienes utilizaron látex, prótesis. Una tarea que les llevó más de tres horas para hacer el trabajo lo más real posible. “Las fracturas expuestas se pueden hacer con maquillaje artístico –explicó Diego-, también los actores ayudan mucho con el tema, porque todo hace al conjunto”.

El personal acomoda las camillas sobre el césped, a unos 50 metros de donde aterriza el helicóptero. Llegan más rescatistas al lugar, ubicado en un descampado de la reserva de Horco Molle. Pasado el mediodía, la práctica está a punto de terminar. El cansancio se nota en las caras de los operarios, pero también hay satisfacción por la práctica realizada.

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“A partir de este año, la Administración Nacional de Aviación Civil (Anac), que regula los vuelos sanitarios nos da un visto bueno para que este año –dijo Barreiro-, la Dirección de Emergencia Sanitaria de Tucumán sea una de las dos entidades que pueda habilitar a médicos y enfermeros aeroevacuadores en el país, siendo Buenos Aires la primera y Tucumán, la segunda y eso es un logro para toda la región noroeste”, remarcó.

Más de 80 personas, entre médicos, enfermeros, estudiantes (incluido el piloto) se reúnen para concluir el simulacro. El sol pega fuerte al pie del cerro. La mayoría busca la sombra de los árboles para charlar sobre la experiencia. Después de la adrenalina, aparecen las bromas y las risas para distender. De pronto, en medio del grupo se oye una voz femenina que, en tono de broma, señala a una mujer que está en el grupo y dice:

-Esta se hace la “vistima”-

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