Manifestantes contrarios a la interrupción voluntaria del embarazo se movilizaron ayer para celebrar el primer aniversario de la votación en la Cámara Alta que rechazó ese proyecto de ley, que contaba con media sanción de la Cámara Baja. Cinco filas de autos arribaron al monumento del Bicentenario de la Independencia en caravanas provenientes de las plazas Urquiza y San Martín, de Tafí Viejo, de Banda del Río Salí y de Yerba Buena. A las 20.30, alrededor de un escenario montado en el parque Avellaneda, recordaron la campaña del año pasado, advirtieron de que no votarán a candidatos que estén a favor de la interrupción voluntaria del embarazo y anticiparon proyectos de ley que planean presentar.
Antes de partir
Un rato antes, a las 19, los primeros autoconvocados arribaron a la plaza Urquiza para reunirse y viajar en caravana. Chicos de la escuela secundaria, universitarios y jubilados se entremezclaron ahí con sus bombos y sus globos, pañuelos y banderas celestes.
Antes de subirse a un auto, Paula Olmedo, una médica recién recibida, dio su punto de vista: “en salud pública se deben priorizar los problemas según los involucrados y los recursos del Estado. Creo que hay otras acciones que son más útiles y menos controvertidas y abarcan a más personas, como la educación sexual integral”. Cerca de ella otra mujer mostraba un cartel con la leyenda “Educación sexual en casa”.
En la vereda de la avenida Sarmiento esperaban algunos niños José Rivadeo acompañaba a su esposa y a su hermana. “La vida es el primer derecho y comienza con la concepción. Esto sirve para recordar que lo del año pasado sólo fue la primera batalla y traigo a mis hijos porque el ambiente provida es cálido”, expresó.
Acción por las dos vidas
Una hora después, la primera caravana de autos llegó al acto en el monumento del Bicentenario. Un cubanitero, una vendedora de pañuelos celestes y rosados y Juan Carlos Medina le daban color al ambiente. Medina, de 79 años, llevaba un cartel que decía: “Los últimos jubilados de la plaza por la vida”. “Yo vengo de familia pobre y los pobres siempre estuvimos con la vida. El aborto es un crimen, soy cristiano y siempre pido por esas pequeñas almas”, aseveró.
Mientras tanto, en el escenario uno de los referentes de “Acción por las Dos Vidas”, Rafael Medina, enunciaba una consigna política: “a los que se presentan en las próximas elecciones que les quede claro: con aborto no los votamos”.
Ana Valoy, por su parte, anunció que el grupo promueve un proyecto de ley para que los embriones y los fetos muertos reciban nombre y sepultura; y otro para endurecer las penas contra los violadores.
Mariela Reche, de “Autoconvocados por la Vida”, estimó que ayer se movilizaron unos 200 autos y que asistieron alrededor de 2.500 personas.
Entre ellas estaba Valentina Juez Pérez, de 19 años, que transmitió sus emociones: “lo nuestro es amor puro, es algo humano que hacés porque sabés que adentro de esa panza hay una persona. Y asesinarla es la cosa más terrible que hay en el mundo. No se trata de movilizarnos para que no sea ley, sino para que el aborto sea impensable. Se trata de que todos los bebés tengan derecho a una vida digna”.
El voto de los senadores
La interrupción legal del aborto no prosperó
El 8 de agosto del año pasado 38 senadores rechazaron el proyecto de ley que pretendía ofrecerles a las mujeres que lo desearan la posibilidad de abortar de manera “segura, legal y gratuita”. Después de meses de discusión pública y de que la Cámara de Diputados le otorgara media sanción, la interrupción voluntaria del embarazo no superó su votación en la Cámara Alta. Un año después el tema sigue en agenda y continúa dividiendo la opinión entre quienes están a favor y quienes están en contra de la iniciativa.
Mientras se debatía el proyecto, los grupos buscaron símbolos de identificación y acudieron a los pañuelos de colores con ese fin: el verde pasó a indicar a quienes están de acuerdo con el proyecto; y el celeste, a los que lo rechazan. Estos últimos se movilizaron ayer para rememorar el “#8A” y expresar una vez más su oposición a cualquier ley más benigna que el Código Penal de 1921.







