Hechos que dejaron huella

06 Agosto 2019

Nuestras mudanzas obligadas por nuestro crecimiento operativo y funcional junto con ediciones trascendentales que recibieron la aceptación de los tucumanos al alcanzar tirajes superiores a los 100.000 ejemplares son nuestros buenos recuerdos. Por el otro están los casos que afectaron nuestro trabajo. El 20 de diciembre de 1916 una turba armada asaltó nuestras oficinas de la esquina de San Martín y Virgen de la Merced. El 29 de julio de 1943 ocurre un hecho inédito, LA GACETA no sale a la venta por primera vez en 31 años. Bajo el título “LA GACETA no apareció ayer” se anunciaba: “comunicamos a nuestros lectores que por primera vez en 31 años de existencia, el diario no apareció ayer” y agregaba: “el decreto de la Intervención Nacional que así lo dispuso, expone como fundamento la publicación de la crónica del paro obrero, aparecida en la página 5 de nuestra edición de anteayer”. El paro era en los talleres de Tafí Viejo.

Unos 15 años más tarde, el 13 de noviembre de 1958 nuestra edición apareció con varios espacios en blanco en varias páginas de aquella edición. Los espacios eran ocupados por noticias censuradas por una inédita intervención del gobierno provincial que quería impedir la publicación de información sobre la huelga nacional de los obreros petroleros.

Más de tres lustros después, el 21 de diciembre de 1975, el Comando de la V Brigada de Infantería secuestró las planchas para la impresión de aquella edición en donde se informaba sobre la rebelión de la Fuerza Aérea. Fueron devueltas a media mañana cuando los responsables se dieron cuenta de la repercusión de la medida y LA GACETA pudo aparecer, “sin censura alguna y como estaba redactada”, después del mediodía.

Mucho más acá en el tiempo el 29 de mayo de 2000 nuestra edición no pudo salir a la venta debido al ataque coordinado en nuestras oficinas de distribución al mismo tiempo que fueron quemados los diarios impresos. El ataque impidió que nuestras páginas llegaran a los lectores de la capital y del Gran San Miguel de Tucumán, aunque sí pudo distribuirse en el interior.

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