El robo de ruedas de automóviles crece y es difícil de contrarrestar

El 80% corresponden a camionetas por tener un costo más elevado.

22 Jul 2019 Por Luciana Nadales
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“Recibimos cerca de 20 vehículos por semana”, contó Jorge Pérez, quien es dueño de “Mr. Wheels” un taller mecánico ubicado en Santiago del Estero al 1.600, que se encarga de reponer, para compañias de seguros, las cubiertas robadas en vehículos estacionados en la calle.

Según las estadísticas que brindó el empresario, en su local reciben cerca de 80 vehículos por mes que, atacados por bandas de ladrones, son despojados “en menos de tres minutos” de una rueda, generalmente la de auxilio. De esa cantidad, el 80% corresponden a camionetas, sobre todo de alta gama.

“Ellos saben que las cubiertas de las camionetas son más costosas que las de un auto. Tienen todo pensado”, opinó. Según dijo, hasta hace un año todo era muy sectorizado. Las zonas que se veían más afectadas por los robos de ruedas, eran barrio Sur y Norte. Ahora, según Pérez, cualquier vehículo que esté estacionado puede ser atacado y en cualquier momento del día. Este tipo de delincuentes opera en grupos de entre dos y cuatro personas por el modus operandi.

“Hay personas que me cuentan que cuando van a misa, dejan sus autos estacionados afuera o a unas cuadras, y cuando salen se dan con que les robaron una o más ruedas”, dijo.

Valores

Los costos de las cubiertas, junto a las llantas y partes de cada rueda que necesita el vehículo, son muy elevados y dependen del modelo del vehículo. En el caso de un automóvil promedio, una rueda completa llegaría a costar entre $16.000 y $18.000, sin tener en cuenta la marca; si es la más prestigiosa, de mayor calidad o no.

Un neumático de una camioneta de alta gama podría llegar a costar cerca de $45.000, contó Pérez.

“Creo que una gomería chica no podría comprar este tipo de cubiertas robadas, por el costo. Pero de que hay lugares que compran, sí los hay. Ellos comercializan las ruedas. Es un mercado negro”, agregó. “Es realmente increíble, pero creo que ahora hay gente que busca quienes roban auxilios”, dijo refiriéndose a que esas personas venden las ruedas a menor precio comparado al valor que ofrece una agencia oficial.

Pocas denuncias

En referencia al accionar de los dueños de los vehículos asaltados, Pérez dejó en claro que siempre que llega un vehículo a su taller, es sometido a una revisión para comprobar que se trata de una sustracción delictiva real y no un autorrobo. “Antes se podía pensar que las personas pudiesen aprovecharse del beneficio que brinda la compañía de seguro a la cual uno se asocia, pero cuando analizamos el vehículo nos damos con que realmente fue un robo”, dijo.

Las víctimas ocasionalmente realizan la denuncia policial sobre el hecho. La mayoría de las veces, la gente se comunica directamente con la compañía de seguros del vehículo, omitiendo este paso que, según contó Pérez, es fundamental. “La mayoría de las compañías te piden la denuncia policial pero otras no. Entonces la gente no la hace, ya sea por comodidad o porque cree que no es importante, y directamente trae su vehículo a nuestro taller para la reposición. Creo que debería haber más control sobre ese tema”, dijo. Además remarcó que el robo de ruedas se incrementó en los últimos años, no sólo en la capital sino también en el interior. “Concepción, Leales, Famaillá... las bandas están actuando en todos lados. Ya no ocurre sólo en la capital”, dijo.

“Frente a mi negocio funciona un boliche los fines de semana. La gente estaciona sus vehículos justo acá enfrente. Una noche, un tipo se bajó de un auto y en menos de 10 segundos sacó la rueda de auxilio y se fue. Él estaba con otros más, porque operan así, en grupos. Nosotros pudimos enterarnos por una de las cámaras de seguridad. No lo podíamos creer”, relató el empresario.

Pérez además contó que genera sorpresa y pánico el modo de operar de estas bandas. “Les sacan las cubiertas en cuestión de segundos. Mientras algunos están en el auto esperando, uno o dos se bajan a sacar la rueda. Parece que andan observando a los autos y camionetas, y los van marcando. Estos tipos tienen todo estudiado y saben cómo operar. Incluso creo que ellos hacen hincapié en los vehículos nuevos porque saben que tienen cubiertas nuevas. Su negocio será mejor”, opinó.

Después de conocer las estadísticas de los robos que padecen sus clientes, Pérez dijo que “alguien no está haciendo su trabajo”.

“No es que desconfíe de la Policía o de las autoridades pero es necesario que haya otro tipo de control en base a esta modalidad de robo”, dijo. El comerciante además remarcó que la persona que compra cubiertas robadas debería ser aún más controlado. “Hay que ser más estricto. No cualquiera va y compra una cubierta sin conocer su procedencia. En las entregas habría que controlar”, añadió.

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Santiago del
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