El futuro comienza aquí: los chicos dicen presente con sueños,compromisos y diversión - LA GACETA Tucumán

El futuro comienza aquí: los chicos dicen presente con sueños,compromisos y diversión

Los pequeños dicen presente: con sueños, compromisos, y sobre todo diversión, se encaminan a escribir su propia historia en el deporte argentino.

21 Ene 2019
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Mientras la atención en las máximas competencias deportivas se centra en los adultos, los niños se preparan para ganarse, tarde o temprano, su lugar en las primeras planas. Y como quedó demostrado, los adultos mayores también se involucran en este mundo (nota del 6 de enero “Nunca es tarde para empezar”). El deporte es un ámbito que no saltea generaciones.

Cada historia de un deportista, es un universo diferente. Desde quienes comienzan en sus primeros años de vida hasta quienes descubren su pasión por el deporte a medida que avanzan en su educación primaria. O desde quienes siguen un legado familiar hasta quienes se animan a experimentar por primera vez en un ámbito desconocido para el resto. Esto, sin dejar de mencionar a quienes llegan al deporte por alguna influencia externa: los grupos de amigos.

Pero también están aquellos que, admirados por la carrera de los más grandes, deciden sumarse y buscan ser protagonistas. “Quiero ser como él” o “quiero ser como ella”, es la frase que se escucha en algunos pequeños y que hace referencia a personalidades del deporte, muchas de ellas, de nuestro país como Luciana Aymar, Lionel Messi o Emanuel Ginóbili, sólo por nombrar algunos casos de nuestra amplia historia.

El deporte infantil y juvenil en nuestra provincia tiene públicos variados: son muchos los chicos que forman parte de disciplinas que, en el mundo adulto, también son muy practicadas en Tucumán como el fútbol, hockey o rugby. Clubes como Atlético y San Martín reciben a cientos de chicos que forman parte de sus formativas y que anhelan, en un futuro, ser quienes vistan esa camiseta como lo hacen quienes hoy ven por televisión. Otros clubes hacen fuerte deportes como el rugby y hockey y llenan de pequeños sus canchas. El sueño de ser Pumas, Leonas o Leones, no se escapa de muchas cabezas.

Otros, deciden entrenar en deportes como el tenis, la natación, mountain bike, enduro, karting y las artes marciales, de los que también se encuentran puntos de práctica frecuente en la provincia. Deportes individuales, pero que muchas veces comparten con amigos, o simplemente, son el lugar perfecto para hacerlos ahí. La gimnasia (en sus seis disciplinas: artística, rítmica, aeróbica, acrobática, en trampolín y general) y los bailes, tampoco salen de la lista de preferencias.

Durante la semana, entre los tiempos que demanda el estudio, entrenan y liberan la mente. Los fines de semana, es momento para ponerse a prueba y liberar una dosis más de adrenalina. Los chicos, también sienten el deporte.

Una apuesta hacia el futuro

Muchas instituciones imprimen su voto de confianza en las nuevas generaciones. Al fin y al cabo, serán estos quienes se encarguen de escribir las siguientes historias en el deporte.

Mientras, muchos niños aún no se cargan de presiones y disfrutan del juego y los entrenamientos, como si no hubiera un mañana. Otros, ya comienzan a enfocar sus cabezas en objetivos que comienzan a cumplirse de a poco con la participación en torneos y competencias. Cada uno a su paso, y cada uno a su tiempo. En casa, la familia también juega un papel fundamental: muchas veces es la principal compañía de esos niños con sueños ilimitados e ilusiones intactas, que desconocen sobre su futuro pero que entienden del presente. Son el presente. En una era saturada por la tecnología (la televisión, los videojuegos y los celulares), algunos eligen las pistas y las canchas para poner en movimiento el cuerpo, despejar la cabeza y, como si fuera poco, ampliar su vínculo social. El futuro del deporte argentino comienza con ellos. Y la esperanza está puesta en el futuro, en los más chicos.

El lugar entre el sueño y la realidad

Los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018, representaron una marca histórica para nuestro país. No sólo se alcanzó la mayor cifra en el medallero superando las 30 preseas, sino que despertó ilusión en el futuro del deporte argentino.

El boom de muchas disciplinas significó el aumento del público y del interés de este por el deporte en cancha. Eso llevó a la obligatoriedad, frente a la demanda, de incorporar muchos de esos deportes, que de la mano de los más chicos, llegaron a hogares en los que antes era ajeno. Si las opciones siempre fueron ampliamente variadas, ahora el público comienza a abrir sus horizontes y a dejar de lado lo tradicional a la hora de elegir una disciplina en la qué desempeñarse.

Entrenan con las mismas ganas, se divierten, se ilusionan, se ríen, también lloran. Son chicos, pero no dejan de hacer y sentir el deporte como un adulto. Buenos Aires 2018 marcó esa línea de apuesta por el deporte infantil. Será sólo el comienzo, de un proceso que no es nuevo, pero que cada vez toma más forma.

Muchos de esos chicos que llegaron a Buenos Aires después de haber dedicado su tiempo al entrenamiento, son quienes se ilusionan con seguir por ese camino. Cuando pasen los 18 años, los Juegos de la Juventud ya no serán una posibilidad. Pero será el momento de buscar su lugar entre los más grandes. Tokio 2020 es el objetivo más próximo, pero con una juventud con espacio para el lucimiento, habrá más oportunidades para mostrar las capacidades que crecen en nuestra tierra.

Algo similar ocurre para quienes no han llegado a los 15 años y ya se esperanzan con llegar a las más altas competencias. Cuando cumplan esa edad, será el comienzo de una nueva etapa que ya empezaron a transitar. La posibilidad de demostrar ante el mundo lo que cada uno es capaz de hacer, es algo que ilusiona. Y pensar en la posibilidad de cumplir un sueño, que se siembra en la niñez, se nutre en la adolescencia y puede dar sus frutos en la adultez si se lo cuida como corresponde, es mucho más que una motivación para las siguientes generaciones.

La vista en el mañana se inspira en la "perfección"

Para Sofía Pérez Sperone (12 años), el deporte no es algo ajeno. Practicó danza clásica y natación antes de llegar a la gimnasia. Después de haber practicado gimnasia rítmica, llegó a la artística hace cuatro años y, a medida que pasa el tiempo, las ganas de que esta disciplina la acompañen por el resto de su vida, aumentan. “Es mi pasión”, dice sin dudar. Y reconoce: “aunque esté cansada saco fuerzas para poder seguir entrenando”. Ese entrenamiento la llevó a competir este año en su primer Nacional en Rosario, Santa Fe, además de los torneos amistosos y federales que ya conoce. “Mi sueño es ser una deportista profesional y poder dedicar todo mi tiempo al deporte”, cuenta. “Me gustaría poder viajar a otros países”, agrega “Sofi”. En esa búsqueda, tiene un “modelo a seguir”: la ex gimnasta rumana, Nadia Comaneci. “Es mi deportista favorita porque fue la primera en obtener un 10 perfecto, y porque a pesar de sus problemas, seguía adelante (en 1989 escapó del régimen comunista de Nicolae Ceausescu en Rumania)”, relata con claro conocimiento sobre la rumana que cosechó nueve medallas olímpicas.

La altura de sus sueños es proporcional a su pasión

Guadalupe Garzón (10 años) realiza acrobacias aéreas. Para los ajenos a esta disciplina, Guadalupe demuestra sus habilidades subida a la tela. Descubrió el gusto por esta disciplina a los siete años, y desde entonces, hace de las acrobacias aéreas, su mejor forma de diversión durante la semana. Cuando el día en el colegio termina, marca el paso a la pasión en las alturas.

A los chicos los caracterizan las ilusiones, y no conocen de límites cuando de soñar se trata. Más allá de pasar un buen momento y divertirse con sus compañeros en cada entrenamiento, “Guada” tiene un destino claro. “Mi sueño es llegar al Cirque du Soleil”, admite la niña de 10 años que anhela con ser parte, en un futuro, del mayor espectaculo de este tipo.

En cada práctica, además de la inspiración que un objetivo puede provocar, y en camino a la busqueda de él, Guadalupe tiene al profesor Onás Salto Leitón como su principal admiración dentro de esta disciplina.

Con la ilusión de jugar como los mejores

Santino Cambas (12 años) siente amor por el básquet. Y a ese sentimiento lo comparte con su hermano Justino (8 años).

Santino practica este deporte desde los cinco años. Y entre los tiempos que dejan libre las obligaciones de la semana, aún continúa dentro de la cancha con la pelota en mano. Una imagen que se repite para él desde hace algunos años.

Desde las canchas tucumanas, hasta las de la NBA, sin escalas de por medio. Santino tiene en quien inspirarse dentro de la cancha, a pesar de no compartir posición. Stephen Curry, el base de Golden State Warriors, es su jugador favorito.

Mirar los partidos, en especial aquellos en los que Curry puede demostrar por qué está en lo más alto del básquet mundial, inspira a Santino. “Mi mayor sueño es ser el mejor pivot, que es la posición en la que juego”, reconoce “Santi” con total seguridad en el objetivo que persigue. Sin distracciones hacia otros deportes, el chico de 12 años admite: “esto es mi pasión”.

La admiración se apodera de sus deseos

Carla Lucía Sánchez (9 años) encontró en el patín artístico, un motivo para sonreír. “Me encanta, me hace sentir bien”, reconoce. Carla comenzó a subirse a los patines cuando estaba próxima a cumplir cuatro años. Pero en sus cortos años de vida, también conoció el hockey, y tuvo un corto paso por la gimnasia artística.

Con muchas experiencias en el deporte, parece haber encontrado en el patín, su pasión. “Amo mi deporte. Mi sueño es seguir patinando muchos años más”, cuenta. Y agrega: “Quiero poder aprender y llegar a participar en grandes competencias”.

La pequeña se ilusiona con ser el futuro de este deporte; mientras, disfruta del presente del patinaje argentino que tiene a Giselle Soler, de 21 años, como una promesa de esta disciplina. “Ella es una de mis deportistas favoritas. También me gusta Carlos Urquía”, dice. Pero su admiración no sólo se queda en los patinadores, también trasciende: sin tener cercanía con el tenis, se declara fanática del dueño de veinte títulos de Grand Slam, el suizo Roger Federer.

Crece con ganas de poder enseñar lo aprendido

Cuando no está en el colegio, Ismael Salomón (7 años) pasa sus tardes entre golpes y patadas. El taekwondo es su compañía desde hace tres años cuando las tareas escolares ya terminaron y cuando los juegos de tecnología demandan un descanso.

“Me gusta el taekwondo porque me hace conocer muchos amigos”, dice Ismael. Más allá de las amistades que le brinda el deporte, “Isma” también es consciente de los beneficios que trae la práctica de la disciplina que tanto disfruta. “Está bueno porque también me ayuda a defenderme”, cuenta con mucha seguridad.

Sin ningún referente en el deporte, y en una especie de legado familiar, el pequeño de siete años quiere llegar lejos. “Mi sueño es llegar a ser Sabon”, cuenta. Y él mismo explica: “llegar a ser cinto negro”. Todo lo que Ismael aprendió, desea poder transmitirlo. “Me gustaría tener alumnos cuando sea grande”.

Como descanso al taekwondo, “Isma” también practica fútbol con sus compañeros en el colegio.

Día a día alimenta sus ansias de acelerar

Resulta complicado practicar cualquier especialidad de automovilismo. Por eso, ver chicos compitiendo desde temprana edad es una rareza, al menos en el norte del país. Tucumán tiene excepciones. En los certámenes del Rotax Bonaerense, o en el Grand National, incluso en el Campeonato Argentino, se pudieron ver en los últimos tiempos a pequeños de nuestra provincia acelerando. Y lo hicieron con buenos resultados. A los logros de los hermanos Lorenzo y Bautista Daz en Buenos Aires, se suman los trabajo de Tomás Aráoz (foto), Agustín Feller e Ignacio Asensio. Otro punto a favor del “descubrimiento” de nuevos talentos estuvo en la escuela de karting que funcionó en El Timbó y que le dio a la disciplina un interesante panorama de cara al futuro. Aunque por el momento el karting no pasa por un período de actividad en Tucumán, queda la alternativa de ir a correr certámenes foráneos e incluso concurrir al kartódromo de Santiago del Estero, donde en los últimos tiempos se dio una fenomenal presencia de pilotos de nuestra provincia.

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