Las claves para encarrilar la economía en el primer semestre de 2019

Los especialistas consideran que las elecciones generales constituyen un condicionante para la toma de decisiones de impacto económico. La necesidad de evitar un escenario de alta inflación.

02 Ene 2019
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CANJE. Expertos advierten que no hay margen para más devaluaciones. credito

1. Creen que las subas tienden a frenarse

Según determinó el “Informe de coyuntura económica Argentina”, elaborado por el economista Adrián Ravier, la Argentina muestra un escenario recesivo del -2,5% en 2018 respecto de 2017 y una fuerte suba en la tasa de inflación estimada para 2018, cerca del 47%. Para el caso de que el Banco Central cumpla la meta de mantener constante la base monetaria hasta junio de 2019, puede llegar a tener éxito en su intención de reducir fuertemente el nivel de inflación. Sin embargo, tendrá como contrapartida la profundización de la recesión. El enfoque de la nueva política monetaria está puesto en los agregados monetarios (cantidad de dinero circulando) en lugar de las tasas de interés según la consideración del economista, y afirma que es lo más eficaz para bajar la inflación.

Este pronóstico se ve reforzado por los análisis aportados por la consultora Robinson y Asociados que estiman que, aunque la inflación de la Argentina representa una de las más altas de la región, durante 2019 se producirá una cierta desaceleración y junto con ella la recuperación del poder de compra en relación a 2018. A pesar de que el Banco Central está concretando su programa de desarticulación de Lebac, Ravier -a su vez- afirmó que “fueron, desde sus inicios, inflación futura”. Según el experto, el gobierno eligió seguir monetizando y esterilizando vía Lebac en lugar de definir metas en los agregados monetarios para desacelerar la expansión de la base monetaria y con ello reducir la inflación.

2. El dólar seguirá la tasa de inflación

Probablemente uno de los temas principales en la agenda de la mayoría de los argentinos, emerge como un rasgo positivo que durante el último bimestre, el dólar presentó una mayor estabilidad. Entre abril y septiembre se produjeron cuatro devaluaciones que habían llevado a la cotización de la divisa de $ 17,80 a $ 42, bajando luego a $ 38 donde hoy permanece sin grandes oscilaciones. La evolución del dólar en los países emergentes mostró una gran variabilidad durante 2018. En el caso del peso argentino, resultó ser la moneda que más se vio afectada, alcanzando un 105% muy por delante de Brasil (16%), Chile (12%), Uruguay (12%), entre otros.

En uno de sus estudios, la consultora Robinson y Asociados concluyó que, para 2019, la evolución del dólar seguirá a la tasa de inflación. Se prevé una leve tendencia al atraso cambiario debido a que el gobierno, desde el punto de vista político, no podrá afrontar otro proceso de devaluación tan fuerte.

Con las nueva política monetaria del Banco Central, encabezado por Guido Sandleris, se estableció una zona de no intervención en el mercado financiero. Entendida como un sistema de bandas, si el dólar oscilara entre los $ 34 a $ 44, la autoridad monetaria se abstiene de intervenir en el mercado ya sea para comprar o para vender. Asimismo, se estableció que los límites de la banda se ajustarán un 3% mensual en relación al promedio de inflación de los últimos meses.

3. El proyectado reajuste de tarifas

En la idea de avanzar con la reducción del gasto público, el rubro de gasto mostrará una mayor disminución absoluta en los subsidios económicos, en los cuales se gastarán $ 287.302 millones, 6,9% menos que en 2018, donde se destacan los destinados al sector transporte (-18,1%). Por esa razón, el Gobierno nacional anticipó que habrá aumentos en el primer cuatrimestre, antes de las elecciones. Si bien esto ya estaba proyectado en el Presupuesto oficial aprobado para 2019, en las últimas horas de 2018 el Gobierno nacional anunció una serie de ajustes en el valor de las tarifas, de hasta el 48,5%, que comenzarán a aplicarse en varios servicios públicos, de manera escalonada, e impactarán de lleno en la inflación. Así, las boletas del servicio de electricidad en Buenos Aires subirá un 55%. De manera paralela, y por efecto de la suba de la tarifa de electricidad a nivel mayorista, en el resto del país se producirá un incremento en torno al 35% en similar período. Sin mayores precisiones, voceros de la Secretaría de Energía de la Nación también calcularon que la tarifa del gas registrará una suba del 35% en 2019, en base a estimaciones preliminares. Además, el boleto mínimo de colectivos en Buenos Aires subirá su valor actual hasta llegar al 38,5%. A partir del 12 pasará de $ 13 a $ 15 y en marzo costará $ 18. Entre diciembre de 2015 y marzo de 2019, se habrá acumulado una suba del 414%.

4. El país debe seguir haciendo deberes

El futuro de la economía argentina suele presentarse como un destino indescifrable. Hay quienes entienden a los años terminados en número par como años dominados por medidas de ajuste, crisis o períodos críticos, mientras que los años impares resultarían en expansión y prosperidad. Adherir a esta teoría conllevaría a pensar que, a raíz de la recesión sufrida en 2018, este año se presentaría como un año de recuperación y de expansión de la actividad económica. Sin embargo, el futuro de la economía va mucho más allá y trata de una conjugación de múltiples dimensiones. El año que pasó consistió en un primer trimestre positivo, por arrastre de 2017, y de tres trimestres negativos debido al impacto de la sequía, la crisis cambiaria y la nueva política monetaria. El escenario para este 2019 presenta un panorama diferente: un primer trimestre negativo por el efecto de viento de cola de un año malo como fue 2018 (recesión, aumento de tasas, recorte de obra pública, etc.) y un segundo trimestre positivo debido a mejoras en cosecha, que pueden reportar más divisas. Hay expertos que alientan que las exportaciones agrícolas y energéticas serán el motor para un rebote económico. Según el economista Adrián Ravier, el segundo semestre todavía requiere definir la política económica (fiscal, monetaria y cambiaria), que marcará si el país puede abandonar definitivamente la recesión o seguir estancado.

5. La necesidad de contraer más deuda

El segundo programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI) permitió descomprimir el riesgo de una espiralización de la tasa de inflación y alejó, al menos por este año, el fantasma del default con el anticipo de los desembolsos del organismo internacional. Si bien las proyecciones apuntan a un crecimiento recién en el segundo semestre, el gran desafío del país es volver a financiarse en los mercados internacionales a plazos e intereses racionales. Y en este contexto, existe una crisis cambiaria doméstica que no termina de acomodarse y repercute en el corto plazo con cada variación hacia arriba del dólar. El gran desafío de la Argentina por estos días será no caer en un tercer sudden stop, ya que este programa de emergencia no podría “tolerar” una nueva caída de la demanda por activos argentinos. ¿Qué es un sudden stop? Se trata de una posible interrupción inesperada en el flujo de capitales que ingresa a un país o de una contracción en el mercado de créditos que conduce a países emergentes y con economías endeudadas en dólares a problemas de sostenibilidad fiscal. Por eso se recomienda una mayor regulación, para suavizar el impacto de shocks externos.

De acuerdo con la visión de algunos economistas, la Argentina necesita endeudarse en los próximos años en cifras que llegarían a los U$S 80.000 millones y que con el actual nivel de riesgo-país están lejos de poder obtenerse, por lo menos a tasas normales.

6. Las urnas moverán el índice riesgo-país

Una variable que cobró fuerza en los últimos meses de 2018 fue la medición de riesgo país elaborada por el JP Morgan, que en las jornadas previas alcanzó una marca récord de 837 puntos básicos, la más alta desde 2014 a la fecha.

Este índice refleja el temor de los mercados a un posible regreso del populismo a través de la ex presidenta Cristina Fernández, que polarizó el voto con Mauricio Macri, quien aseguraría el mantenimiento de las pautas del plan económico acordado con el FMI para el déficit cero, y el financiamiento del sector público en 2020. Los analistas políticos opinan que aún cuando se llegue a las elecciones sin sobresaltos, con desinflación y leve recuperación económica, la economía no será un factor positivo para el oficialismo en octubre. En el mejor de los casos, la situación económica será neutral.

Mauro Morelli, analista de Rava Bursátil, dijo que “las claves financieras para ese 2019 siguen siendo: solvencia fiscal, disminución de la inflación y estabilidad cambiaria”, algo que será imposible de disociar de la cuestión electoral -en agosto se llevarán a cabo las PASO y en octubre la elección presidencial- y las consecuencias que de ello se deriven, especialmente ante la cuestión de la sostenibilidad de la deuda argentina.

Según Sabrina Corujo, de Portfolio Personal, de cara a lo que puede llegar a suceder en este año electoral, “lo peor ya pasó y el año cierra bajo un clima de estabilidad cambiaria, así como una tasa de interés levemente decreciente”.

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