Investigan el móvil del crimen del colombiano en el barrio San Ramón

Para los investigadores, por cómo fue ultimado Jorge Leonardo Cantillo Rodríguez, podría ser considerado como un mensaje mafioso.

06 Dic 2018
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El homicidio del colombiano en el barrio San Ramón no está cerrado. Si bien es cierto que el presunto autor fue detenido, la Justicia trata de establecer el móvil del cruento crimen, ya que se sospecha de que se trató de un ajuste de cuenta, pero aún no está determinado qué originó esa venganza.

Jorge Leonardo Cantillo Rodríguez de 29 años llegó a nuestro país en 2015. Se dedicaba, según confirmaron sus allegados, a la venta callejera de muebles. Ayer a la tarde se encontraba en la casa de avenida San Ramón al 1.100 realizando tareas propias de la actividad que desarrollaba diariamente.

Según la abogada Geraldine Salazar, que representa a la familia de la víctima, comentó que en el domicilio se presentó un joven de 19 años con un hacha en la mano. A los segundos se escuchó una discusión y después el sospechoso salió corriendo. Los parientes ingresaron a la vivienda y encontraron a la víctima decapitada.

Horas después, personal de la División Homicidios recibieron una llamada de la familia del sospechoso. Le avisaban que quería entregarse. Una comisión al mando de los comisarios Jorge Dib y Diego Bernachi lo fueron a buscar a una casa en Lomas de Tafí. Los pesquisas confirmaron que el sospechoso se encontraba fuera de sí, descontrolado y que lograron reducirlo con la intervención de tres hombres. Lo identificaron como Nahuel Acosta.

En un primer momento se dijo que Acosta había acabado con la vida de Cantillo Rodríguez porque el colombiano había delatado a su padre por haber cometido un delito. Luego, se comenzó a hablar que la víctima podría haberle estado exigiendo que la pegara el dinero que le había prestado.

Sin embargo, surgieron nuevos indicios de que el crimen haya estado motivado por otras cuestiones vinculadas a las actividades que realizan los colombianos en el país. 

No descartan además que Acosta podría haber sido contratado para cometer el crimen. El principal sospechoso tendría problemas de adicción, habría sido imputado por un homicidio que cometió cuando era menor de edad y los vecinos del barrio San Ramón podría haber sido trabajado como “soldadito” de los transas de la zona.

Para los investigadores, cómo fue ultimado el colombiano podría ser considerado como un mensaje mafioso. La decapitación de personas es común en países como México y Colombia cuando se enfrentan grupos vinculados al tráfico de drogas. 

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