“Suenan las alarmas” ante la incertidumbre

La banda uruguaya presenta su última producción, en medio de un tiempo de cambio político en la región que la tiene preocupada.

10 Nov 2018
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RUMBO AL CUARTO DE SIGLO. Los uruguayos de No Te Va Gustar comenzaron a componer en 1994 y “Suenan las alarmas” es su décimo disco. Foto de RodrÍguez Adami.-

ÚNICO RECITAL

• A las 22 en el club Central Córdoba (Bolívar y avenida Alem).

“Suenan las alarmas” parece ser más que el simple título del disco más reciente de No Te Va Gustar (NTVG), la banda uruguaya que actuará esta noche en el club Central Córdoba para presentar esta última producción. El nombre encierra de algún modo un mensaje y una preocupación del grupo, en tiempos de cambios políticos y sociales en la región, que alcanzan su país.

“La derecha está retornando y parece que tomando todo el continente, quedan sólo algunos espacios de resistencia a su avance”, sostiene ante LA GACETA Denis Ramos, quien se identifica con el pensamiento de izquierda.

Emiliano Brancciari alerta contra “los oportunistas que hay en todos lados, que intentan agarrarse de banderas ridículas y ojalá no puedan crecer”. “Estamos pasando por un momento de mucha incertidumbre y de cosas que se vienen y que no son para nada buenas”, sostiene el vocalista del grupo, que integra junto a Ramos, Martín Gil, Gonzalo Castex, Mauricio Ortiz, Guzmán Silveira, Diego Bartaburu, Pablo Coniberti y Francisco Nasser.

Suenan las alarmas, huele a corrupción/ ¿Qué te hace pensar que sos mejor que yo?”, dice la letra de “Guante blanco”, el cuarto track de su nuevo disco. Lo compuso Brancciari, al igual que la mayoría de los temas de estreno. “Las letras se van dando solas, aunque hay un recambio en las formas de decir las cosas; ahora es un poco más directa que antes, y dejamos que fluya. Hay un sonido buscado, que es moderno porque nos interesa cambiar y que vaya mutando, sin perder lo que conocemos”, precisa.

Gil reivindica el surgimiento de nuevos músicos en Uruguay, herederos del camino que NTVG abrió en 1994 (aunque no lo parezca, el próximo año el grupo cumple un cuarto de siglo). “Hay una generación muy importante, que está en un gran momento. Estaba escuchando el lanzamiento de discos de un montón de artistas emergentes. En esta semana salía material de tres músicos jóvenes que no conocía, aunque algunos hacía tiempo que tocaban pero no tenían nada editado. Lo más difícil es presentar en vivo las propuestas para darle cierta difusión, más allá de las plataformas digitales”, señala.

Ser un país chico tiene sus pro y sus contras en términos de mercado cultural, según el trompetista. “Ser tan pocos hace difícil el negocio en sí mismo, pero las ganas y el talento están, con pasión y vocación personal”, agrega, a lo cual Brancciari aporta: “que no sea autosustentable económicamente le da libertad al artista, porque se no intenta buscar fama y dinero; como no existen, se dedican plenamente a hacer lo que les gusta y eso le da originalidad, sin que te tienten las fórmulas de otros lugares”.

Ay mi Dios, ¿cómo puede ser?/ No lo entiendo, todo otra vez./ Salir de la ruina para volver”, se canta en “Los villanos”, que hace referencia a un grupo de aprovechadores que intenta controlar un pueblo, que reacciona y termina echándolos.

Ramos advierte sobre la crisis que puede derivar de que un mismo partido se enquiste en el poder. “Hay que reforzar lo que está y cambiar algunas cosas también si es necesario, pero para posicionar bien a las personas”, señala. “Hay gente buena y mala en todos los partidos. Lo más importante es que se hagan cosas por el pueblo, pero no apoyo un cambio. Creo que hay caminos que no se deben tomar ni siquiera para probarlos”, asevera Brancciari.

Desnudos de una buena vez, quitarnos las cadenas/ un único camino y es el de romper las reglas”, afirma la banda en “Lo real es ya”, y es lo que viene pasando en cada una de sus producciones, que son esperadas con ansias por sus fanáticos.

Brancciari niega que el despertar del rock uruguayo se haya dado porque dejó de mirar hacia la Argentina para hacerlo hacia adentro. “Siempre tuvimos nuestra propia identidad, lo que pasa es que los argentinos no miraban para allá. La forma de escuchar y de compartir música cambió”. “Bandas como la Bersuit Vergarabat y Los Piojos incluso incursionaron en ritmos de nuestro lado del Río de la Plata y lograron incorporarlos con éxito a su estilo”, apunta Ramos.

Gil resalta que la accesibilidad tecnológica impactó favorablemente en la producción y en la circulación de artistas. “El devenir de los estudios domésticos y la posibilidad de grabar con buena calidad hizo que aumenten las opciones, lo que fue muy bueno para Uruguay, porque acortó las brechas de cómo sonaban los discos y los shows”, sostiene.

El trío que representa a NTVG en la avanzada del show levanta la bandera del disco físico, ante la evolución de las plataformas digitales que se consumen de una forma diferente a la del CD. “Que sea algo físico te ordena las ideas, te da una información que no está disponible on line y te determina una estética que luego la proyectás a las presentaciones que hacés ante el público”, señala Gil. Sus seguidores lo comprobarán esta noche, desde la platea.

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