Sin TACC: cuánto le cuesta comer a una persona celíaca en Tucumán

Las comidas sin gluten no sólo son más caras sino que además son más difíciles de elaborar. Por lo tanto, la oferta no es muy amplia y limita al consumidor a la hora de elegir.

12 Oct 2018

Los fideos suelen son la opción más rápida, fácil y económica para una persona que vuelve cansada a su casa y no tiene tiempo o ganas de cocinar. Pero si esa persona es celíaca o intolerante al gluten, la pasta seca ya no se convierte en la primera elección.

Las comidas sin TACC (Trigo, Avena, Cebada y Centeno) suelen ser caras y difíciles de conseguir, en especial, si se las compra en un supermercado. En las grandes cadenas, el precio de los productos para celíacos es hasta tres veces más alto que el de los que tienen gluten.

“Hay muchísima diferencia. Un mismo alimento pero libre de gluten cuesta más del 50% que uno con gluten. Yo directamente opto por comer alimentos sin harinas, ya no busco las comidas que no puedo comer en ‘la versión sin TACC’, porque es imposible por cuestiones de dinero”, opinó Sol Baaclini, una tucumana con celiaquía.

Por ejemplo, un paquete de fideos spaghetti de 500 gramos de una marca reconocida cuesta $42 con TACC; y $102, sin TACC.

COMIDAS SIN TACC. LA GACETA/ CAMILA CARCELLER

Otros precios

- Fideos tirabuzón entre $20,50 y $44,50 (con TACC) y entre $85 y $120 (sin TACC).

- Pre mezcla para pizza $36,90 (común) y $100 (sin TACC).

- Pre mezcla para bizcochuelo desde $57,50 (común) y $100 (sin TACC).

- Galletas dulces 150 gramos alrededor de $25 (comunes) y $57 (sin TACC).

“Creo que el celíaco llega a un punto donde, si mira el precio de los productos aptos para su consumo directamente deja de consumir todo tipo de harinas, incluyendo las de arroz y maíz, por ejemplo”, cerró Baaclini.

COMIDAS SIN TACC. Pan para hamburguesas. LA GACETA/ CAMILA CARCELLER

“Si bien (la comida sin TACC) es más cara que el resto de los productos, hay variedad de precios. De todas formas, la opción más económica es hacerte vos mismo lo que quieras comer, pero requiere de tiempo y habilidad”, opinó por su parte Pablo Monteros, quien es intolerante al gluten.

María Gutiérrez tiene celiaquía al igual que su madre. La joven habló sobre el proceso de adaptación post diagnóstico: “al principio fue difícil acostumbrarse. No teníamos mucho conocimiento de qué alimentos podíamos consumir”. Y agregó: “en los restaurantes hay lugares que tienen menú para celíacos, pero son escasos. Además siempre ponen ensaladas y no somos vegetarianos”.

La joven puso énfasis en la falta de variedad de platos en los bares tucumanos: “te dicen que tienen cosas que cuando las pedís no hay. Espero algún día poder comer cosas ricas en cualquier lugar”.

Gutiérrez afirma que al mes, gasta unos $3.500 sólo en comida para ella y su mamá. “Los productos sin TACC son costosos en todos lados y cocinarlos es complicado porque la masa no tiene elasticidad”, añadió.

En nuestra provincia también existen las Pymes que elaboran comidas aptas para celíacos. Allí la variedad de productos es mayor y los precios se acercan más a los bolsillos de la gente, pero no dejan de ser un poco más caros.

Los valores responden a los altos costos de producción ya que los insumos para elaborar estos alimentos son especiales y, por lo tanto, cuestan más. “En la elaboración nosotros partimos de una harina que cuesta aproximadamente entre $ 85 y $ 90 de costo, eso es lo más incidente”, expresó Aida Savransky, dueña de un comercio céntrico dedicado exclusivamente a preparar comidas sin TACC.

COMIDAS SIN TACC. Cosas dulces para llevar o comer al pasar. LA GACETA/ CAMILA CARCELLER

“El arroz en cáscara y la fécula de mandioca son las bases de las comidas sin TACC y son muy caros. Además hay que tener en cuenta la dificultad que implica hacerlos, sobre todo el lograr unir los elementos”, agregó.

La panadería y las cosas dulces son los productos más demandados del negocio de Aida. La mujer cuenta con un amplio menú en el que se puede elegir entre canelones, tortillas, tartas, pastas crudas, empanadas, bombas de papa o supremas. Estos negocios además complementan su menú con envasados de comercialización masiva.

COMIDAS SIN TACC. Productos congelados sin TACC. LA GACETA/ CAMILA CARCELLER

Cuál es la diferencia entre la celiaquía, la intolerancia al gluten y la alergia al gluten

Quienes padecen sensibilidad al gluten tienen casi los mismos síntomas que los celíacos, pero sin ser celíacos. Soportan molestias extremas que dificultan la vida diaria, porque van desde diarreas hasta depresión o falta de memoria. Llegar al diagnóstico de los sensibles al gluten es difícil, la mayoría de las veces se accede por descarte de otras enfermedades y, casi siempre, después de haber pasado por incontables especialistas.

Lo peor es que cada vez son más los afectados, en la medida en que el gluten va siendo incorporado a casi todos los elementos de uso cotidiano, desde los alimentos hasta productos de higiene personal, como shampúes y jabones.

Por otro lado, los que padecen alergia al gluten, en contacto con él pueden sufrir episodios de afecciones respiratorias como asma, y sobre todo de piel (picazón, ampollas).

Qué contempla la ley nacional de celiaquía

La ley nacional de celiaquía (n° 26.588) fue sancionada en 2012. Contempla que las obras sociales y empresas de medicina prepaga deben reintegrar una parte de lo gastado a sus pacientes celíacos por la compra de harinas y premezclas libres de gluten, sus derivados y/o productos elaborados con las mismas.

“Las obras sociales enmarcadas en las Leyes Nº 23.660 y Nº 23.661, la obra social del Poder Judicial de la Nación, la dirección de Ayuda Social para el personal de Congreso de la Nación, las entidades de medicina prepaga y las que brinden servicios médicos asistenciales a sus afiliados independientemente de la figura jurídica que posean, deben brindar cobertura asistencial a las personas con celiaquía, que comprende la detección, el diagnóstico, el seguimiento y el tratamiento de la misma, incluyendo las harinas y premezclas libres de gluten, cuya cobertura determinará la autoridad de aplicación”, expresa el artículo n° 9 de la norma.

Según expresa la ley, las entidades deberán devolver a sus afiliados el 70% de la diferencia del costo entre productos iguales con TACC y sin TACC. El Instituto Nacional de Alimentos (INAL) es el departamento que debe controlar que se cumpla lo expuesto y que tiene que establecer las cantidades a consumir por persona mensualmente.

Monteros afirma que si bien conocía la existencia de la ley, los requisitos que habilitan a una persona celíaca a exigir esa devolución de dinero son tantos que, por lo menos él, no los cumplió. "Hay que presentar varios análisis para obtener el beneficio y yo particularmente no me los hice", comentó.

"Reconocen sólo algunos de los alimentos para celíacos y lo que te reintegran es muy poco. Cuando me enteré hice el trámite y fui un par de veces y me daban algo así como $500. Con lo que sale la comida no te alcanza para nada", cerró Baaclini. 

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