La lista de muertos no deja de crecer en Nicaragua

Lejos de retomar el diálgo y la negociación, el gobierno del presidente Daniel Ortega desarrolla una ofensiva armada, en la que policías y paramilitares mantienen un estado de sitio no decretado.

18 Jul 2018
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Nicaragua REUTERS

MANAGUA, Nicaragua.- La crisis que estremece a Nicaragua, la más grave en el país desde la caída del dictador Anastasio Somoza en 1979, cumple hoy tres meses sin mostrar visos de solución y con un recuento de más de 350 muertos y al menos 2.000 heridos, la mayoría jóvenes y estudiantes.

Lejos de retomar el diálgo y la negociación, el gobierno del presidente Daniel Ortega desarrolla una ofensiva armada, en la que policías y paramilitares mantienen un estado de sitio no decretado.

La crisis comenzó el 18 de abril, con una protesta de estudiantes contra una reforma al seguro social, que en realidad reveló un descontento acumulado durante años contra Ortega, alimentado por denuncias de fraudes electorales, violación de derechos humanos y corrupción. Después de la violenta reacción policial ante las primeras protestas, las manifestaciones se extendieron.

La revolución de 1979 fue resultado de una insurrección armada dirigida por el Frente Sandinista de Ortega, entonces un movimiento guerrillero. Esta es una rebelión cívica inédita en América Latina, ya que los manifestantes no tienen una dirección política o militar y han resistido sin armamento. La opositora Alianza Cívica dice que Ortega no debe seguir gobernando y que debe adelantar las elecciones presidenciales de 2021, por considerar que está incapacitado políticamente tras la muerte de casi 400 personas y en medio de una crítica situación económica, con más de U$S 2.000 millones en pérdidas. El gobierno insiste en que el reclamo es parte de un “complot terrorista” financiado desde el exterior.

Los paramilitares aparecieron en las calles de Nicaragua a mediados de mayo y sus operaciones son apoyadas por la Policía y con la tolerancia del Ejército.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) reportaba 273 muertos hasta el pasado sábado. Organismos de derechos humanos de Nicaragua elevan a más de 350 la cifra de víctimas fatales, en su mayoría jóvenes heridos por armas de fuego. El Gobierno sólo registra 49 muertes en tres meses.

La población está sometida a una extrema tensión. La actividad recreativa cayó a cero. Unas 300.000 personas perdieron sus empleos. Las universidades continúan cerradas. La oposición ha llamado a la resistencia ciudadana: no pagar impuestos y no enviar a sus hijos a clase. (DPA)

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