El Papa Francisco declaró beato al obispo Angelelli, asesinado por la dictadura militar

El Vaticano reconoce su martirio, el de los sacerdotes Murias y Longueville y el del laico Pedernera, asesinados en La Rioja en 1976.

09 Jun 2018

El Papa Francisco autorizó la publicación del decreto que reconoce el martirio en odio de la fe padecido por Monseñor Enrique Angelelli, los padres Carlos Murias y Gabriel Longueville y el laico Wenceslao Pedernera, todos asesinados durante la última dictadura militar argentina, según anunció ayer el obispado de La Rioja confirmando su inminente beatificación.

En una carta que se dio a conocer ayer, el obispo riojano Marcelo Colombo reconoció que el Santo Padre lo “animó a comenzar cuanto antes los trabajos preparatorios para la oportuna beatificación de Monseñor Angelelli y sus compañeros mártires”, la que podría concretarse con una ceremonia prevista para antes de fin de año.

Colombo, obispo de la diócesis argentina donde los cuatro reconocidos como mártires desarrollaron su actividad pastoral, expresó en un comunicado su “alegría” por esta noticia.

El prelado contó que el proceso canónico para la beatificación “puso de relieve la nobleza de la entrega de nuestros mártires, testigos con su sangre del Reino de Dios”.

Angelelli, que formó parte de un grupo de obispos que denunció las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura, murió el 4 de agosto de 1976 tras volcar la camioneta que conducía por una carretera de La Rioja.

En el momento de su muerte, Angelelli, que tenía 53 años, llevaba consigo un informe con las investigaciones que había realizado sobre el asesinato de Murias y Longueville -nacido en Francia- a manos de militares. Los dos sacerdotes habían sido secuestrados, torturados y fusilados el 18 de julio de 1976 en Chamical, mientras que el laico Pedernera fue asesinado en el también distrito

riojano de Chilecito, una semana después.

Angelelli y su colaborador Arturo Aído Pinto regresaban hacia la capital provincial tras una misa en la localidad de Chamical en recuerdo de Murias y Longueville cuando la camioneta en que viajaban volcó causando la muerte del prelado. Al conocerse la noticia, el régimen militar trató de hacer creer que su deceso había sido resultado de las lesiones sufridas en el presunto accidente automovilístico.

Tiempo después Pinto declaró ante la Justicia que el vuelco del automóvil que conducía Angelelli fue provocado por otro vehículo que les persiguió y encerró y que, después del percance, tras recuperar la conciencia, vio el cuerpo de Angelelli fuera del vehículo con signos de lesiones en la nuca.

La necropsia confirmó que el prelado falleció de un golpe con un elemento contundente en el hueso occipital y que sufrió además la fractura de varias costillas, entre otras lesiones.

Las pruebas del Papa

Angelelli, que formó parte de un grupo de obispos que denunció las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura, murió el 4 de agosto de 1976 tras volcar la camioneta que conducía por una carretera de La Rioja.

En el momento de su muerte, Angelelli, que tenía 53 años, llevaba consigo un informe con las investigaciones que había realizado sobre el asesinato de Murias y Longueville -nacido en Francia- a manos de militares. Los dos sacerdotes habían sido secuestrados, torturados y fusilados el 18 de julio de 1976 en Chamical, mientras que el laico Pedernera fue asesinado en el también distrito riojano de Chilecito, una semana después.

Angelelli y su colaborador Arturo Aído Pinto regresaban hacia la capital provincial tras una misa en la localidad de Chamical en recuerdo de Murias y Longueville cuando la camioneta en que viajaban volcó causando la muerte del prelado. Al conocerse la noticia, el régimen militar trató de hacer creer que su deceso había sido resultado de las lesiones sufridas en el presunto accidente automovilístico.

Tiempo después Pinto declaró ante la Justicia que el vuelco del automóvil que conducía Angelelli fue provocado por otro vehículo que les persiguió y encerró y que, después del percance, tras recuperar la conciencia, vio el cuerpo de Angelelli fuera del vehículo con signos de lesiones en la nuca.

La necropsia confirmó que el prelado falleció de un golpe con un elemento contundente en el hueso occipital y que sufrió además la fractura de varias costillas, entre otras lesiones.

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