Angustiosa experiencia de “Gusti” Fernández en Oceanía

La pasión llega, el equipaje no.

06 Ene 2018

No es frecuente escuchar que deportistas profesionales pierden su equipaje durante sus viajes. Pero cuando eso sucede, el hecho puede transformarse para el protagonista en una odisea, en un momento gracioso, incluso convertirse en un papelón.

Ayer, Gustavo Fernández, jugador de tenis adaptado, denunció en Twitter la pérdida de su silla de ruedas. “Perdieron mi silla de ruedas y no tienen la cortesía de responder el teléfono en todo el día. Por favor @FlyAirNZ contácteme lo más pronto posible”. El enojo de “Gusti” era evidente al arribar a Melbourne, lugar donde piensa defender el título de Grand Slam obtenido el año pasado.

El inconveniente de Fernández fue solucionado a la tarde. “Habemus silla de ruedas” publicó en Twitter el tenista. Agradeció a los que lo ayudaron a encontrarla y también al Enard, que siempre lo acompaña.

Casos como el de él hay muchos y pasan seguido. Es que no siempre los viajes de los deportistas son tranquilos. Historias de complicaciones hay muchas.

El deporte tucumano no está ajenos a estos contratiempos. Darío Gasco ganó la medalla de bronce en los XV Juegos Panamericanos con una bicicleta prestada, ya que la suya se había extraviado en el viaje. Al retornar al país la “bici” del concepcionense, se encontraba en los depósitos del Aeroparque Jorge Newbery, lugar en la que estuvo un tiempo hasta que decidió ir a retirarla.

Un caso similar ocurrió con la selección cubana de voley, que perdió su utilería en el viaje que hizo a nuestro país en 2015, pero pudo jugar con camisetas prestadas para enfrentar a Argentina. En Frankfurt, por la Liga Mundial de voley, para Venezuela la suerte le fue distinta y terminó en un papelón. El equipo llegó tarde al partido que tenían frente a Austria y la demora generó el primer “Walk Over” de la historia. El W.O. se decreta cuando un equipo gana por la ausencia de su rival.

Angelique Kerber, ex N° 1 del tenis mundial, tuvo una pérdida con final feliz; ganó el Abierto de Australia 2016 y, al volver a su país, decidió llevar el trofeo en su equipaje de mano. Insólitamente, los olvidó. Kerber expresó que en algún avión o barco tenía que estar; gracias al código de seguimiento, pudo localizar el plateado trofeo en Varsovia (Polonia). Para esta historia, hubo final feliz.

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